"Es válido el protagonismo de Cerrón por ser el fundador y líder del partido Perú Libre, eso no se discute. El punto es entender qué representa Cerrón para el país." (Foto: Twitter Vladimir Cerrón)
"Es válido el protagonismo de Cerrón por ser el fundador y líder del partido Perú Libre, eso no se discute. El punto es entender qué representa Cerrón para el país." (Foto: Twitter Vladimir Cerrón)

Después de haber visto estos días que se erige como vocero, anunciando el nombre del premier y los ministros, desautorizando al presidente electo Pedro Castillo y, aún más, determinando quiénes serán los personajes que presidan las comisiones de transferencia –además, ayer se vio que acompañaba a Castillo en la entrega de sus credenciales–, entonces es innegable deducir el protagonismo que tendrá en el próximo gobierno.

Esto ya no es un simple capricho, porque hay que reconocer la habilidad política de Cerrón. Es un viejo zorro y cazurro para estas lides, sabe perfectamente que su irrupción esta semana en el escenario político es clave para demostrar su poder, arrinconar a los aliados y enviar un mensaje subliminal que él ostentaría: “el poder bajo la sombra”.

Es válido el protagonismo de Cerrón por ser el fundador y líder del partido Perú Libre, eso no se discute. El punto es entender qué representa Cerrón para el país. En desmedro de sus intereses, resaltan serios cuestionamientos que descalifican su accionar, desde sentencias por corrupción y juicios pendientes por defraudación al erario en su gestión de Junín. Estos hechos no suman al próximo gobierno; al contrario, generan un aura siniestra porque sería “el poder bajo la sombra” en el gobierno de Castillo.

El presidente Castillo tendrá que decidir, en esta dicotomía, si continúa irresponsablemente empoderando a Cerrón, al extremo de debilitar su propia imagen, o hace caso al “pueblo” –esa falacia que tanto usó en campaña–, que ahora cuestiona la presencia de Cerrón porque es evidente que pone en riesgo su futura gestión presidencial. Estas necedades facilitarían la narrativa y, sobre todo, los supuestos argumentos para cuestionar su futuro gobierno, al extremo de que se tendría el pretexto para promover la figura de la vacancia presidencial.

Por lo pronto, la “palabra de maestro” está en cuestión por sus afirmaciones en campaña respecto a Cerrón, y sería muy arriesgado exponer su gobierno por el pensamiento-guía de su adlátere; más aún al inicio de su gestión, cuando se requiere generar confianza y credibilidad para desplazar las conspiraciones y ambiciones golpistas de los opositores.

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