El precio del Estado

La gente está demandando más soles que dólares ante inicio de los pagos de impuestos. (USI)

La gente está demandando más soles que dólares ante inicio de los pagos de impuestos. (USI)

(USI)

Andrés Romaña

Milton Friedman dijo: “Mucha gente quiere que el gobierno proteja a los consumidores, pero un problema mucho más urgente es proteger a los consumidores del gobierno”. Y, en el Perú, todos los ciudadanos somos indefensos consumidores del Estado.

Diariamente, millones de ciudadanos se movilizan en taxi por todo el país. Aquella experiencia empieza cuando el consumidor le pregunta la tarifa al conductor. Si esta es asequible, subirá al vehículo, pero si el precio le parece alto, decidirá tomar otro taxi. De la misma manera en la que hay consumidores cuya decisión se basa principalmente en la tarifa, hay otros cuya decisión se basa en la calidad del servicio. El precio puede ser módico, pero si el vehículo está deteriorado, tampoco tomará ese taxi. Ahora, imaginemos que el Estado es el conductor y los impuestos son el precio que este les pone a sus servicios. Aquellos servicios son deficientes y excesivamente caros; por lo tanto, ningún contribuyente los quiere pagar. Y una muestra de aquello es la informalidad imperante. Sin embargo, el Estado, en vez de reducir sus tarifas para vender más, como lo haría el taxista, decide mantener sus precios. Pero, a diferencia del ejemplo anterior, los contribuyentes no tenemos la libertad que tienen los consumidores de subir o no al taxi, sino que estamos obligados a pagar así no lo tomemos.

Si el Estado quiere recaudar más y activar la economía, deberá entender que la evasión tributaria no es una enfermedad, sino un síntoma. La verdadera enfermedad es la muy costosa formalidad. Y, si bien hay gente que evade impuestos por viveza, la mayoría lo hace por supervivencia. Pero la solución no es asfixiar tributariamente a los pocos contribuyentes, sino bajar los impuestos para que más ciudadanos paguen y aumente la recaudación.

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