[Opinión] Mónica Delta: Entre la “Delta” y la Constituyente
[Opinión] Mónica Delta: Entre la “Delta” y la Constituyente

No es un dilema. Hablamos de una tercera ola de pandemia y la multiplicación de contagios que trae la variante que lleva la letra “D” del alfabeto griego, que, sin duda, nos volverá a azotar en los próximos meses, felizmente, con un porcentaje de vacunados; y el comienzo del gobierno de Pedro Castillo, quien en las próximas horas deberá acabar con las dilaciones, incertidumbres y tendrá que determinar quiénes serán parte de su gabinete y cómo procesará su derrotero ideológico en bien de todos los peruanos.

Nadie duda que nuestra salud y la reactivación económica deben ocupar el mayor esfuerzo del gobernante. El asunto está en el camino a seguir. Si la discusión se centra en refundaciones, nuevos comienzos que borre todo lo anterior y la varita “mágica” de un cambio constitucional que solucionará los problemas estructurales del país, estamos fritos. Se agudizará la polarización y la confrontación será inacabable. Se mantendrán inmóviles las inversiones, la pugna en el Congreso tendrá resultados hacia la vía de la ingobernabilidad y perderemos la oportunidad de intentar el comienzo del siguiente siglo de independencia con la madurez que el tiempo exige.

Pedro Castillo es el nuevo presidente del Perú y todos los ciudadanos debemos respetar la decisión de la mayoría, pero también, el profesor Castillo debe tener claro que hay casi una mitad de conciudadanos que no votó por él, por sus promesas, por sus planes. Sus políticas y sus decisiones deben abarcar el interés supremo de todos: los que simpatizan con él y su partido y los que no comulgan con sus ideas. Ese dilema entre mantener la radicalidad o moderarse, con Cerrón sin Cerrón, no debería ser tal. Debe ser sincero con el país, buscar la reconciliación, dar tranquilidad, intentar cerrar brechas, mejorar las oportunidades dentro de una democracia con las libertades garantizadas y demostrando un liderazgo que inspire. Y que sea claro en separar las voces comunistas que le cantan al oído y que aparecen como los que quieren “cortar el jamón” del poder.

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