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Juan José García
Juan José García

Es preocupante la miopía que tiene el Ejecutivo sobre el desempeño económico de EUA; uno de nuestros principales socios comerciales, cuya eventual desaceleración pondría contra las cuerdas a la tímida economía peruana y la del mundo.

Si bien se reactivó la economía norteamericana gracias a un fuerte estímulo fiscal; existen razones para pensar que dicha reactivación no será sostenible en el tiempo, situación que se agrava al considerar que los gringos ya no tienen herramientas para paliar una eventual caída en la producción. Veamos.

Por un lado, la política fiscal es inviable por dos motivos. Primero, el nivel de deuda de EUA, que antes osciló entre el 45% y 60% del PBI, creció sustancialmente luego de la crisis de 2008 a 105% del PBI (FRED). Esto dificultará al Gobierno el acceso a financiamiento fresco en los mercados en tiempos de estrés.

Segundo, el Gobierno norteamericano de a pocos se vuelve insolvente, ya que desde 2002 su déficit fiscal se profundiza lenta pero sostenidamente. Así, en 2018, dicho déficit cerró en -3.9% del PBI y se espere que aumente a -4.7% del PBI (FMI). De esta manera, quedaría descartada cualquier política fiscal expansiva.

Por otro lado, la política monetaria también es inviable. Al margen de si se debe o no subir la tasa de interés; el problema radica en la incapacidad de la FED de inyectar liquidez sin generar distorsiones. En casi 100 años, la base monetaria de la FED alcanzó los US$800 mil millones; ¡cifra que se quintuplicó en solo 6 años para estimular la economía! Por ello, es poco razonable considerar la política monetaria expansiva como una opción en tiempos de vacas flacas.

Como dijo Ricardo Lago: lo difícil es decir “cuándo”. Sin embargo, es seguro que ese “cuándo” está a la vuelta de la esquina.

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