“En salud no hay ‘ahorros’ y cada sol que se devuelve al erario nacional es un sol que dejó de usarse en mejorar la salud de las familias peruanas”. (Foto: Inen/Flickr)
“En salud no hay ‘ahorros’ y cada sol que se devuelve al erario nacional es un sol que dejó de usarse en mejorar la salud de las familias peruanas”. (Foto: Inen/Flickr)

Por Martín Soto, director ejecutivo de Kero Lab

Las prioridades de política pública se expresan principalmente en un presupuesto que pueda ejecutarse para el bien de la ciudadanía. Para el 2023, prevenir y atender el cáncer será una de las tres prioridades del país, con más de mil millones de soles asignados al sector salud, 107% de incremento en comparación con este año. Las otras dos prioridades serán: desarrollo infantil temprano con S/2,200 millones y salud materno neonatal con S/2,000 millones.

Será bueno para el país que este poderoso financiamiento de S/1,048 millones cumpla con sus objetivos. Poco más de la mitad, S/533 millones, irá al programa presupuestal de Prevención y Control del Cáncer y alrededor de S/515 millones están destinados a la implementación de la nueva Ley Nacional del Cáncer. Más del 50% servirá para el mantenimiento de las áreas oncológicas de los hospitales -S/199 millones- y para financiar la compra de medicamentos, a través de Cenares, S/177 millones.

Las regiones tendrán cerca de S/200 millones para que sus nuevas autoridades hagan su parte, respecto a la implementación de la ley, los servicios mejoren y sean entregados con calidad en los territorios.

Las autoridades tienen la tarea de poner en marcha todas las capacidades necesarias para una ejecución adecuada y efectiva, no se trata de continuar modificando un marco normativo que todavía no se puso en marcha, sino de poner el mayor empeño en que su ejecución sea exitosa para pacientes. Debemos poder configurar equipos de gerenciamiento público que destrabe procesos vinculados a la salud y al cáncer en las regiones, y desde la sociedad y academia, organizar mesas regionales de lucha contra el cáncer, que asuman la tarea de compartir y fiscalizar los avances de la ley por parte de las nuevas autoridades regionales y locales en provincias. Esto tendría un elevado impacto en la gestión de la Red Oncológica Nacional y en la implementación de la ley.

Los presupuestos expresan la realidad de un país, aquello que no se expresa adecuadamente en el presupuesto de la república no existe. En el Perú, es saludable reconocer que en el año que viene, 2023, el desafío que plantea la atención del cáncer y su reciente legislación contarán con un financiamiento adecuado para modernizar, para innovar, para aliviar la carga económica que enfrentar esta enfermedad supone, así como descentralizar el diagnóstico y su tratamiento. Contribuyamos a que se tomen las decisiones adecuadas. Que las cosas se hagan bien y con sentido de urgencia. En salud no hay ‘ahorros’ y cada sol que se devuelve al erario nacional es un sol que dejó de usarse en mejorar la salud de las familias peruanas.