“Existen mejores alternativas que controlar precios. Por ejemplo, aumentar la oferta disponible de medicamentos”.
FOTO: LINO CHIPANA OBREGÓN
“Existen mejores alternativas que controlar precios. Por ejemplo, aumentar la oferta disponible de medicamentos”. FOTO: LINO CHIPANA OBREGÓN

El control de precios es tan antiguo como la civilización misma, siendo el código babilónico de Hammurabi (1750 a.C.) el vestigio más arcaico de tan nefasta política pública. Como era de esperarse, esto es ignorado por el actual gobierno, porque, a pesar de la abundante evidencia, el Minsa buscará ponerles topes a los precios de los medicamentos.

Es indiscutible que existen problemas que golpean los bolsillos de los peruanos que, ante la falta de oferta pública por incompetencia estatal, se ven obligados a acudir a las farmacias. Así, se exponen a que estos establecimientos traten de derivar las compras a productos de marca típicamente más caros.

Para resolver este tipo de problemas, existen mejores alternativas que controlar precios. Por ejemplo, aumentar la oferta disponible de medicamentos, permitiéndoles a los supermercados y a las cadenas de tiendas vender las medicinas que no necesiten receta médica, tal y como ocurre en otras partes del mundo.

Evidentemente, esta medida centrada en aumentar la competencia y plasmada en el PL N°01061/2021-CR, que se empezará a discutir pronto en el Congreso, no será del agrado de todo el mundo, particularmente de quienes disfrutan de un mercado con tan amplias barreras de entrada, como las cadenas farmacéuticas.

Reclamos para mantener mercados cautivos siempre ocurrirán. Incluso, cuando la ciencia lo permita y se descubra alguna tecnología para alcanzar la inmortalidad, nunca faltará quien critique semejante avance, abogando contra la desaparición del mercado de funerarias y de fabricantes de ataúdes. Sin embargo, los consumidores siempre deben ir primero.

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