“Tuvieron que pasar 50 años de dictadura castrista para que recién en 2013 el gobierno cubano permita a los ciudadanos desempeñar trabajos de forma independiente”.
“Tuvieron que pasar 50 años de dictadura castrista para que recién en 2013 el gobierno cubano permita a los ciudadanos desempeñar trabajos de forma independiente”.

Resulta patético ver cómo la izquierda peruana justifica las protestas en Cuba con el supuesto descontento generado por el embargo económico de EE.UU. a la isla –vigente desde 1958– cuando en realidad el sufrimiento cubano se debe a la miseria que genera el comunismo, que impide a los ciudadanos prosperar con el fruto de su trabajo.

Por ejemplo, tuvieron que pasar 50 años de dictadura castrista para que recién en 2013 el gobierno cubano permita a los ciudadanos desempeñar trabajos de forma independiente –cuentapropistas–; definidos y autorizados previamente mediante decreto y con amplias limitaciones, como la imposibilidad de asociarse o subcontratar.

Naturalmente, la falta de iniciativa privada genera pobreza y escasez de todo tipo, lo que afecta la calidad de vida de los cubanos. Si bien existe un holding llamado GAESA que representa el 52% de la economía cubana (Visualpolitk), está manejado por las Fuerzas Armadas y es incapaz de ofrecer bienes y servicios básicos de calidad a un buen precio.

Sin el mecenazgo económico de la Unión Soviética después de la caída del muro de Berlín y sin la posibilidad de seguir parasitando a la descalabrada economía venezolana, la dictadura castrista se quedó sola para enfrentar al coronavirus, que ya infecta a más de 7,000 cubanos cada día (Our World in Data).

La sistemática falta de oportunidades, la escasez de alimentos y medicinas, el azote de la pandemia y la represión a los ciudadanos por alzar su voz de protesta configuran un coctel explosivo que podría decantar en el ocaso del castrismo y en una Cuba Libre.


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