Los cuestionamientos al flamante gabinete no se hicieron esperar, especialmente por el nuevo ministro del Interior, Luis Barranzuela Vite, señala el columnista. Foto: archivo PCM
Los cuestionamientos al flamante gabinete no se hicieron esperar, especialmente por el nuevo ministro del Interior, Luis Barranzuela Vite, señala el columnista. Foto: archivo PCM

En la última semana, el presidente Castillo enfrentó una turbulencia política provocada de manera permanente por su propio primer ministro Guido Bellido, quien, con sus reiteradas actitudes desafiantes, pusieron al mandatario en la cornisa del poder, obligándolo a retroceder sigilosamente y nombrar un nuevo gabinete a trompicones. El despido de varios ministros, entre ellos el de Educación, Juan Cadillo, otrora uno de los 50 mejores maestros del mundo, y de Cultura, Ciro Gálvez, quien se iba enterando que ya no era ministro mientras miraba juramentar a su reemplazo, cerró un capítulo políticamente procaz, para dar paso a otro refinadamente venenoso con la presencia de Mirtha Vásquez en el premierato.

Los cuestionamientos al flamante gabinete no se hicieron esperar, especialmente por el nuevo ministro del Interior, Luis Barranzuela Vite, a quien tanto su legajo personal como su relación política con Vladimir Cerrón y Guillermo Bermejo le han costado duras críticas. Por otro lado, la aborrecible designación del ministro de Educación, un antiguo sindicalista que jamás alcanzaría la excelencia de su defenestrado antecesor, fortalecieron la hipótesis de la cercanía del presidente con Sendero Luminoso por medio de sus organismos generados como Conare y Fenatep. Peor, imposible, presidente.

En el ínterin de las broncas políticas, persiste la creciente inseguridad ciudadana (que el despistado exministro Carrasco volvió a considerar que solo era una “percepción” promovida por los medios de comunicación), si tomamos en consideración que solo en setiembre hubo más de una veintena de asesinatos por encargo (sicariato). Este es el verdadero reto inmediato para un ministro zamaqueado por la prensa y la política; el otro reto, será contraponer a los cuestionamientos que se le hacen, el compromiso de garantizar la independencia de las investigaciones pendientes a Los Dinámicos del Centro y que estas no sean utilizadas de ninguna manera en provecho de Cerrón y Bermejo.

La ciudadanía espera que, más temprano que tarde, el ministro use el mecanismo de recompensa para procurar la inmediata captura de Los Dinámicos prófugos, en especial de “pinturita”, quien terminará de develar la verdadera magnitud de esta organización, en la que, inclusive, se involucraría al propio Pedro Castillo.

Otra medida necesaria y urgente es replantear el sistema de inteligencia policial para orientar las fuerzas y los procedimientos especializados en resolver el grave problema de la inseguridad callejera que afecta a los ciudadanos de a pie. En la lucha contra el narcotráfico, me pronuncio en contra de cualquier intento de retroceder ante esta grave amenaza para el país que alentarían un narcoestado, como diversos especialistas y en esta columna hemos advertido en anteriores publicaciones. La pelota está en su cancha, ministro.