El “error” estratégico de Pedro Castillo y su equipo fue no haber visualizado a un astuto Mariano, que salió de sus cuarteles de invierno dispuesto a engullírselos, señala el columnista. (Captura TV Perú)
El “error” estratégico de Pedro Castillo y su equipo fue no haber visualizado a un astuto Mariano, que salió de sus cuarteles de invierno dispuesto a engullírselos, señala el columnista. (Captura TV Perú)

El clásico mito del caballo de Troya, donde los Aqueos se infiltraron en dicha ciudad fortificada con un gigantesco caballo de madera que ocultaba soldados que luego sabotearon desde dentro haciéndose de una gran victoria, parece repetirse con la controvertida situación política del Perú y con lo sucedido con el exministro del Interior Mariano González, quien a confesión de parte, luego de ser expectorado por el Gobierno, dijo en un medio televisivo: “Ingresé (al Gobierno), cual caballo de Troya a recuperar la democracia”.

El “error” estratégico de Pedro Castillo y su equipo fue no haber visualizado a un astuto Mariano, que salió de sus cuarteles de invierno dispuesto a engullírselos. Mariano tenía una sola clara ambición: Limpiar su nombre. Claramente sería ingenuo pensar que “limpiar” su nombre podría lograrse con un Gobierno embarrado hasta el cuello por la corrupción. Por eso, hoy es más evidente su disruptiva y provocadora agenda oculta para socavar el Gobierno y promover su caída. Pensar en una hipótesis diferente sería inoficioso y subjetivo al decir “se prestó para reglar a Zamir Villaverde”, como algún sector mediático insiste en sostener.

Al margen de los sentimientos encontrados que Mariano González pueda provocar en diversos sectores, lo objetivo es que la estrategia de caballo de Troya sumada a la toma del control de la Inteligencia en el sector, despidiendo paisanos y amigos de Castillo o nombrar expertos independientes, honestos y capaces en la Digimin, como el general en retiro César Vallejos Mori y el coronel Harvey Colchado, o crear un equipo especial integrado por los excelentes oficiales el coronel Franco Moreno Panta de la Diviac y el coronel Walter Lozano Pajuelo de Inteligencia Dirandro es una muestra clara de que apuntaba al entorno cercano y chueco del presidente. Mariano se convirtió en un ‘troyano’ metido en las entrañas del Gobierno de Pedro Castillo para acabarlo.

Las expresiones del exministro en las que sostuvo que los ronderos cometieron secuestro, así como las medidas que adoptó, hicieron que la historia de estrategias se convierta en historia de traiciones, al haber trascendido que este habría sido traicionado por un ‘soplo’ que llegó a oídos de su hoy enemigo, Pedro Castillo, en el sentido de que este acabaría con su gobierno desde dentro, antes de tiempo. Para Mariano, alea jacta est.

Como es habitual, Pedro Castillo decidió, nuevamente, saltarse todas las barreras de la democracia y la decencia, dando por terminado el ‘romance’ con Mariano de Troya, un ministro que él creyó que podía utilizar a su antojo, y no fue así. Lo que ha hecho Castillo es abonar en generar nuevos liderazgos para luchar contra su Gobierno, y esperamos que pronto él y su gavilla estén tras las rejas. ¡Sí se puede!