Yenifer Paredes, la prófuga cuñada presidencial, fue vista saliendo de Palacio de Gobierno a pie, para entregarse a la Fiscalía, señala el columnista. Foto: AFP
Yenifer Paredes, la prófuga cuñada presidencial, fue vista saliendo de Palacio de Gobierno a pie, para entregarse a la Fiscalía, señala el columnista. Foto: AFP

El martes último, el Grupo Especial PNP (Diviac, Digimin, Dirint y Dirandro), liderado por el coronel Harvey Colchado y con la presencia de fiscales especializados, irrumpió en Palacio de Gobierno (es un decir, porque no los dejaron pasar) para detener a la cuñada de Pedro Castillo, Yenifer Paredes, en cumplimiento de la orden judicial que dispuso también la incautación de evidencias útiles para la investigación. Lo más vergonzoso e indignante de esta diligencia fue ver el nombre de Pedro Castillo inscrito en la resolución judicial como jefe de la organización criminal. Vergüenza histórica.

Sobre la diligencia, debemos mencionar que el procedimiento de inteligencia policial tiene como requisitos indispensables para su aplicación el identificar y ubicar al delincuente, preservar la prueba, establecer nivel organizativo, nivel en la organización y garantizar un proceso justo. En el presente caso, las vigilancias realizadas y otros procedimientos de inteligencia permitieron a los oficiales y al fiscal tener un alto grado de certeza sobre la presencia física de los involucrados y la existencia de evidencias requeridas. Por ello se dieron las capturas simultáneas de los demás involucrados. Sin embargo, una cadena perturbadora de la diligencia policial hizo su aparición, con una evidente confusión sobre la “obediencia debida” (acatar órdenes del presidente, aunque estas fueran delito) que raya con el delito. Quienes hayan perpetrado semejante despropósito asumirán sus responsabilidades administrativas y penales, si fuera el caso.

Luego vino el patético “mensaje a la nación”, que más parecía un alarido para hacer creer que en el Perú se gesta un “golpe de Estado” contra un “humilde” profesor y campesino. Nada más falso. Por otro lado, el flamante (e inconsecuente) canciller, Miguel Rodríguez Mackay, no tuvo mejor idea que atizar la postura de su eventual jefe, haciendo un ‘llamado’ a la OEA para que venga al Perú a “evaluar” la situación actual. Lo que es notorio es que habría la clara intención de crear condiciones para un asilo político de Castillo y toda su familia. Se corre, como siempre.

Las noticias sobre la renuncia del abogado de Pedro Castillo, Benji Espinoza, así como de Harold Forsyth y Manuel Rodríguez Cuadros creaban la sensación ciudadana de que el régimen estaba feneciendo. Después, al terminar la tarde del miércoles, Yenifer Paredes, la prófuga cuñada presidencial, fue vista saliendo de Palacio de Gobierno a pie, para entregarse a la Fiscalía y huir del lente de los periodistas. Más diva, ni JLO. Lo importante aquí es saber quién la protegió, encubrió, ocultó o sustrajo de la acción de las autoridades, y eso tiene que ser investigado y castigado. ¡Sí se puede!