Héctor Béjar se fue por la puerta trasera tras sus expresiones agraviantes contra la Marina de Guerra del Perú y la Policía Nacional . FOTO: GEC.
Héctor Béjar se fue por la puerta trasera tras sus expresiones agraviantes contra la Marina de Guerra del Perú y la Policía Nacional . FOTO: GEC.

La caída del canciller Héctor Béjar a raíz de sus expresiones agraviantes contra la Marina de Guerra del Perú y la Policía Nacional, es solo un efecto colateral de la “lucha” que libran los primos ideológicos y socios políticos Pedro Castillo y Vladimir Cerrón contra una mayoría de ciudadanos que hoy descubren el “gato” (social comunista) por “liebre” (democracia y lucha contra la pobreza) que le han dado en las elecciones pasadas.

Los videos que, sin ser actuales, revelan que el excanciller dejaba volar su imaginación sobre los responsables del inicio del terrorismo en el Perú (culpando a la Marina de Guerra), así como el desprecio mostrado hacia la institución policial, sumados a la impertinencia de intervenir a la emblemática Dircote con la finalidad de amedrentar al General PNP Óscar Arriola –experto en terrorismo y Movadef– alentaron la indignación ciudadana en una coyuntura en la que la crispación política está a flor de piel.

Es lamentable que el alto mando policial y su comandante general César Cervantes no hayan levantado ni una ceja para protestar por lo dicho por Béjar y, por el contrario, intentan justificar la intervención en la Dircote prestándose al juego de mostrar “los colmillos” de su premier, asiduo apologista de terroristas, investigado por terrorismo y defensor del Movadef, como lo ha evidenciado este diario. Lamentable, César.

Qué duda cabe que los insultos y mentiras lanzados por actores políticos ligados de una u otra manera a las organizaciones terroristas como SL y MRTA (o proyecto castro chavista) tengan como raíz el “odio de clase” aprendido durante su proceso de reclutamiento. El desprecio a la democracia lo demuestran de manera permanente, nombrando personas para ocupar los altos cargos sin los pergaminos básicos y necesarios y, por el contrario, el mérito parece ser el tener antecedentes o ser criminal.

Cada día nos va quedando más claro que se requiere acelerar el desperezamiento de la derecha y la centro derecha, que pese haber ganado la calle imponiendo la agenda opositora al gobierno, en algunos casos, pierden el tiempo en pullas y discusiones internas alejadas de sus bases. Por eso, se requiere ajustar su estrategia para sumar más voluntades, más convicciones y más acciones y así cerrarles el paso a los actores funcionales del social comunismo (Castillo y Cerrón).

Es necesario que la oposición envíe mensajes claros a sus seguidores para darles respaldo y esperanzas de que el país cambiará, demostrándoles madurez, unidad (y hasta de renuncia si fuera necesario) y capacidad concertadora para conducirlos de manera acertada por el camino del desarrollo. ¡Sí se puede!