“Esperemos que el ministro de Educación sea capaz de convencer al Consejo de Ministros y en especial al ministro de Salud y les haga ver la dimensión del daño que estamos produciendo a nuestros estudiantes”.  (Foto: Minedu)
“Esperemos que el ministro de Educación sea capaz de convencer al Consejo de Ministros y en especial al ministro de Salud y les haga ver la dimensión del daño que estamos produciendo a nuestros estudiantes”. (Foto: Minedu)

El 28 de marzo se cumple la fecha máxima para el retorno a las escuelas y se están haciendo esfuerzos importantes para garantizar un retorno seguro. Sin embargo, este retorno es incompleto debido a una norma que exige un distanciamiento de un metro entre estudiantes, lo que obliga a la gran mayoría de colegios a una semipresencialidad, cuando esto no es así en otros países de la región y del mundo.

Sin embargo, el ministro de Educación ha hecho un anuncio importante: planteará, ante el Consejo de Ministros, el levantamiento de las restricciones de distanciamiento en las aulas. No es la primera vez que se refiere a este tema. El 3 de marzo sostuvo que se estaba trabajando para que el aforo en las aulas sea de 100% y, de esta manera, garantizar full presencialidad.

Ha transcurrido varias semanas desde este anuncio y la norma sobre el retorno no ha sido modificada y la mayoría de nuestros alumnos están empezando clases semipresenciales. ¿Por qué no se permite un regreso a la presencialidad total? Esperemos que el ministro de Educación sea capaz de convencer al Consejo de Ministros y en especial al ministro de Salud y les haga ver la dimensión del daño que estamos produciendo a nuestros estudiantes, forzando una semipresencialidad, que no garantiza que recuperemos el tiempo perdido y el daño socioemocional de nuestros estudiantes.

Fuimos los últimos en abrir nuestras escuelas y ahora seremos los últimos en regresar a full presencialidad. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo seguiremos siendo los últimos en tomar las mejores decisiones en beneficio de nuestros estudiantes? Más aun cuando la experiencia internacional nos muestra que los colegios con protocolos adecuados no son focos de contagio. No cometamos los mismos errores del pasado. Nuestros niños, niñas y jóvenes siguen esperando; no podemos volver a fallar.

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