“¿Qué país les vamos a dejar post elecciones? Sin duda, un país más polarizado y fragmentado en un año crucial como nuestro Bicentenario”.. (Foto: GEC)
“¿Qué país les vamos a dejar post elecciones? Sin duda, un país más polarizado y fragmentado en un año crucial como nuestro Bicentenario”.. (Foto: GEC)

Se viven intensas semanas de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y más allá de las preferencias electorales, es importante que pensemos en el rol que jugamos todos como educadores de los niños, niñas y jóvenes del país. Sea como padres, hermanos, tutores, docentes o personal de escuelas, estamos cerca de ellos e impactamos en su formación a diario.

Me preguntaba entonces: ¿qué país les vamos a dejar post elecciones? Sin duda, un país más polarizado y fragmentado en un año crucial como nuestro Bicentenario. Estamos permitiendo que los apasionamientos políticos, las agresiones y los desencuentros sean los protagonistas de nuestro proceso electoral.

Los adultos debemos modelar con el ejemplo, y deberíamos enseñarles a nuestros hijos que un proceso electoral abre el espacio para dialogar, para hacer propuestas, para que lo técnico esté en el centro del debate. Evitemos que nuestras acciones nos sigan dividiendo, dejemos los insultos y las confrontaciones, pero sobre todo evitemos que nuestros hijos sean espectadores de esa polarización.

Que en estos días primen las propuestas técnicas, el debate alturado, la construcción sobre lo ya avanzado. No lleguemos a las elecciones enfrentados, recordemos que este país no va a salir adelante solo por un grupo político. Desde los hogares y desde los colegios tenemos que formar a nuestros alumnos para que entiendan e interioricen conceptos como los del bien común. Luego del 6 de junio, debemos seguir caminando juntos en la construcción de un mejor Perú para las nuevas generaciones y la educación tendrá que jugar un rol protagónico en la formación de nuestros hijos. Ese es el mejor legado que podemos dejarles.