“Existen muchos estudios que demuestran que las escuelas, con las medidas adecuadas, son espacios seguros. Todos coincidimos en que las escuelas son espacios de socialización y formación para nuestros líderes del mañana”.
“Existen muchos estudios que demuestran que las escuelas, con las medidas adecuadas, son espacios seguros. Todos coincidimos en que las escuelas son espacios de socialización y formación para nuestros líderes del mañana”.

Seiscientos días en los que solo el 10% de las escuelas ha vuelto a abrir sus puertas. Siete millones de estudiantes siguen esperando el retorno a sus aulas y los daños se siguen sumando, corriendo el riesgo que sean irreversibles.

La pandemia nos golpeó con dos olas fulminantes y nuestras autoridades y nosotros mismos estamos golpeando a los más jóvenes con una ola de indiferencia. Si no le damos sentido de urgencia al retorno, si a estas alturas volver a las aulas no es prioritario, lamentablemente veremos las consecuencias años más tarde, cuando quizás muchas de las actuales autoridades y nosotros mismos ya no estemos para presenciar el daño causado.

La tasa de vacunación de los adultos mayores y maestros es bastante alta, ya empezamos a vacunar a los adolescentes y pronto empezarán los niños y niñas. Existen muchos estudios que demuestran que las escuelas, con las medidas adecuadas, son espacios seguros. Todos coincidimos en que las escuelas son espacios de socialización y formación para nuestros líderes del mañana. Estar en la cola de retorno a las aulas en Latinoamérica debe ser una alerta clara y debe llamarnos rápidamente a la acción. Si un tema como este no nos une, y no nos hace empujar el coche juntos, nada podrá hacerlo.

No podemos pensar en un futuro promisorio para el país si dejamos de lado a nuestros niños, niñas y jóvenes. No podremos mejorar nuestros indicadores de desarrollo con las pérdidas de aprendizajes de nuestros estudiantes y con el daño emocional que les estamos causando por el no retorno a sus colegios.

Cada día cuenta y es imposible permanecer indiferente frente a esta situación y debemos pensar en un retorno al 100% para marzo de 2022. Necesitamos un claro liderazgo de las autoridades de educación y la decisión de la comunidad educativa para un retorno seguro. No hay más tiempo que perder.

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