"The Crown como serie puede llegar a pecar de idílica en ciertos aspectos, pero deja en evidencia que, mientras las temporadas avanzan, la falta de contacto con el pueblo es lo que hace que la monarquía se perciba como desconectada". (Foto: EFE)
"The Crown como serie puede llegar a pecar de idílica en ciertos aspectos, pero deja en evidencia que, mientras las temporadas avanzan, la falta de contacto con el pueblo es lo que hace que la monarquía se perciba como desconectada". (Foto: EFE)

Inés García Belaunde

La murió la semana pasada, y con ella termina una era en el mundo, en la que transitaron variados eventos culturales; todos bajo la observación de la misma monarca. A diferencia de líderes electos, que se marchan cada cierto tiempo, los reyes y reinas están atados a la corona, a observar el desarrollo de la nación a lo largo de sus vidas. Depende del gobernante en cuestión si deciden adaptarse a los cambios que cada década trae consigo, o si deciden atarse firmemente a su concepción de la tradición.

Una figura tan emblemática como la reina Isabel II vio el mundo cambiar más de una vez: fue testigo tanto del fin de como del surgimiento de la pandemia del . Siendo uno de los íconos del mundo antiguo que perduró hasta hoy en día, se pudo ver su influencia reflejada igualmente en la cultura popular. Influyó de distintas maneras tanto a Queen como a los Sex Pistols (recordemos la icónica “God Save the Queen”), a los Beatles como a Austin Powers; y pudimos llegar a conocer una versión adaptada de su vida en la exitosa serie de Netflix The Crown.

Éxitos como esta serie de la popular plataforma sugieren que, a pesar de representar hegemonías anticuadas, la población todavía siente cierto atractivo por la figura de la monarquía; con su protocolo y poder. Y a pesar de que la sociedad ha avanzado por la preferencia hacia las democracias, los actos y decisiones de la realeza todavía influyen en nuestra visión del mundo, ya sea en la cultura, moda, o entretenimiento.

The Crown como serie puede llegar a pecar de idílica en ciertos aspectos, pero deja en evidencia que, mientras las temporadas avanzan, la falta de contacto con el pueblo es lo que hace que la monarquía se perciba como desconectada (y en gran parte porque Lady Diana fue tan popular entre las masas). Puede que tal vez la serie llegue a indagar más en lo ficticio, pero sirve su función de mostrar al público la humanidad de figuras tan influyentes como alejadas. Llegar a comprender los pensamientos detrás de los decorados, como el protocolo y las coronas.

Con el fallecimiento de la reina termina una etapa del mundo, en la que el imperio inglés cada vez más va acaparando espacio en el relato de la historia universal, en la sociedad contemporánea.