“Los ansiolíticos también se consumen a diestra y siniestra, y las personas piensan que son más “light” que los antidepresivos. Pues muchas veces es al revés”.  (USI)
“Los ansiolíticos también se consumen a diestra y siniestra, y las personas piensan que son más “light” que los antidepresivos. Pues muchas veces es al revés”. (USI)

Esta semana quiero escribir sobre un tema “tabú” que no debería serlo: el uso de psicofármacos antidepresivos. En el Perú hay 6 millones de personas con depresión. Según la OMS, existen alrededor de 400 millones en el mundo que la padecen. La depresión es la principal causa de discapacidad en el planeta y contribuye fuertemente a la carga general de morbilidad (esto último quiere decir que la depresión no solo nos afecta en sí misma sino que contribuye a que nos enfermemos de otras cosas si no la controlamos). Existen distintos tipos de depresión, hay personas que están deprimidas sin saberlo por ejemplo, padecen de depresiones leves pero crónicas como la Distimia.

Lo grave de la depresión entonces no es tenerla, sino no tratarla. Los psicólogos no recetamos pastillas, y antes no creíamos en ellas. Creemos más en los vínculos, en el trabajo personal y en la psicoterapia. Está comprobado, además, que la alimentación saludable, el buen descanso, el contacto con la naturaleza y la vida espiritual, disminuyen empíricamente la depresión. El trabajo y el deporte quizá sean los mejores antidepresivos de todos los tiempos.

Ahora bien, a veces no es suficiente con todo lo anterior. Hay personas y hay momentos donde los antidepresivos ayudan mucho. Todavía existen muchas resistencias y tabú sobre este tema, mucho temor. Lo cierto es que igual la gente consume todo tipo de sustancias intentando encontrar un efecto antidepresivo, aunque no lo sepan. La marihuana y el alcohol por ejemplo. Los ansiolíticos también se consumen a diestra y siniestra, y las personas piensan que son más “light” que los antidepresivos. Pues muchas veces es al revés: las sustancias anteriores tienen más efectos secundarios, generan mayor dependencia, tolerancia (incremento de dosis) y síndrome de abstinencia.

En la práctica, en interconsulta con neurólogos y psiquiatras he ido apreciando que, en algunos casos, los antidepresivos –sobre todo los de última generación– funcionan muy bien. Se debe siempre consultar con el especialista porque existen fármacos diversos y depresiones muy distintas.

Para las personas que se medican lo recomendable es que lo combinen siempre con psicoterapia. Esto es lo mejor y está comprobado científicamente.

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