Foto: GEC
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A nivel nacional, sin cumplir un mes de gobierno, 45% desaprueba la gestión del presidente Castillo y 38% la aprueba. Ese promedio esconde diferencias marcadas. En Lima, 66% desaprueba y 24% aprueba; en las ciudades del interior del país, 42% aprueba y 37% desaprueba; y en el ámbito rural, 54% aprueba y 28% desaprueba. Para un marxista leninista, esa polarización confirma la narrativa élites versus pueblo. Una eventual denegatoria de confianza, aun con argumentos válidos, sería vendida a nuestros compatriotas de zonas rurales como una afrenta a un gabinete provinciano, en unas elecciones en las que el elemento identitario ha sido fundamental.

La hipótesis más probable del nombramiento del primer ministro Bellido sigue siendo la de provocar la denegatoria de la investidura para acercarse a la disolución del Congreso. Lo anticipó Vladimir Cerrón antes de las elecciones y Guillermo Bermejo lo acaba de repetir. El gabinete, con excepciones, genera dudas válidas. Si el presidente Castillo quiere generar confianza y entendimientos, no basta ir al Acuerdo Nacional.

El excanciller Héctor Béjar no debió ser convocado ni aceptar el cargo. Si en febrero había declarado que la Marina y la CIA habían originado a Sendero Luminoso, la crisis era solo cuestión de tiempo. ¿Ningún actor político anticipó lo evidente? ¿O lo dejó pasar para obtener la negación de la investidura? Al inicio, el primer ministro argumentó que esas declaraciones eran previas al nombramiento, como si eso borrara el problema. Cerrón y Bellido se pronunciaron en contra de la renuncia de Béjar.

¿Un ministro de Cultura puede pegar dos tiros al aire con su Smith&Wesson, a lo Pedro Navaja, y gritar “aquí se hace lo que yo digo, porque yo soy yo y punto, carajo”? En redes, arguyen que fue en 2001. ¡Tenía 52 años! Generó un riesgo real y revela que entiende el poder como permiso para abusar. Acaba de meter al gobierno en un problema absurdo, pretendiendo que el sector Turismo pase a su ministerio sin ninguna justificación. Es un insulto a los provincianos decir que los representa.

¿Da confianza que un ministro del Interior se reúna con el jefe de la Dircote, después de un inusitado allanamiento, cuando la lista de investigados incluye al premier Bellido, los congresistas Tello y Bermejo, el ministro de Trabajo Maraví y Vladimir Cerrón? Antes de que alguien me acuse de terruqueo, sugiero que lea el reportaje de Eloy Marchán en Hildebrandt en sus 13, que sostiene que en la Dircote lo entienden claramente como una intimidación.

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Tampoco es razonable que ministerios como el MTC y Midis no tengan personal técnico reconocido en cargos clave, por el riesgo de clientelismo y corrupción, teniendo Perú Libre en Junín diversas investigaciones en curso. No se puede usar recursos públicos para obtener firmas para el referéndum que promueve Perú Libre.

No son temas menores ni son los únicos, pero dos negaciones de confianza permitirían gobernar cuatro meses por decreto si se disuelve el Congreso. El que pisa el palito pierde.

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