“Esta semana volvió a la agenda el pedido del Ejecutivo para incrementar los impuestos. Le van a decir que no". (Foto: Rolly Reyna / El Comercio)
“Esta semana volvió a la agenda el pedido del Ejecutivo para incrementar los impuestos. Le van a decir que no". (Foto: Rolly Reyna / El Comercio)

Parece que Troya existió y que tuvo su guerra hace unos 3,000 años. Para reforzar esa hipótesis, el Museo Británico reunió los restos arqueológicos encontrados por Heinrich Shliemann en Turquía en el siglo XIX. Así que las rapsodias que cantó Homero en La Ilíada son verdad, en gran parte. Lo que no parece cierto es que la causa de la guerra hubiese sido la cólera de Menelao porque Paris le raptó su esposa Helena. En todo caso, sin duda no es verdad que Afrodita hubiese bajado del Olimpo para ayudar a Paris. No obstante, aunque hubiese sido verdad lo del rapto, la causa más verosímil fue la expansión griega para controlar Troya, que era un paso obligado de comercio entre Oriente y Occidente. Esa razón podría explicar por qué troyanos y griegos se desangraron durante diez años.

En la vida real, como en la literatura, también nos seducen las causas notorias. Tienen encanto porque saltan a la vista y parecen explicarlo todo. Sin embargo, por ser superficiales, esconden otras causas más profundas, que son las que, en verdad, generan el conflicto. Las peleas se alargan porque nos entretenemos en las causas superficiales, consumimos energías en resolverlas, sin darnos cuenta de que son las causas equivocadas, porque cuesta profundizar para encontrar las causas verdaderas.

Esta semana, por ejemplo, volvió a la agenda el pedido del Ejecutivo para incrementar los impuestos. Le van a decir que no. Una razón es que no se gasta ni se invierte todo el presupuesto, siempre hay un vuelto que no es poca cosa. La otra es que de lo poco que se gasta, se gasta mal o se roba. Esto es verdad, pero mire usted que no se expone como razón sino como excusa. ¿Para qué vamos a incrementar impuestos si el Estado es un mal gestor o, a estas alturas, estructuralmente corrupto?

Esa excusa es egoísta. Lo que interesa es que no me suban los impuestos y que el resto vaya donde pueda. Cuando, si de república se trata, me debería importar muchísimo más cómo resolvemos otras causas más profundas. Porque sabe de sobra que tenemos necesidades inmensas, indispensables para una vida mínimamente digna para la gran mayoría de los peruanos. Sabe también que, si no se resuelven a tiempo, pueden estallarnos en la cara. Pero nadie pregunta qué hacer, qué proyectos ejecutar, ni el tiempo que demandan, ni cuánto van a costar. Porque cuestan y solo se pueden financiar con más impuestos. Políticamente nos sacamos los ojos por otras cosas, cuando deberíamos pelearnos por estos temas, porque de esa confrontación sale siempre el consenso.