(Foto: AFP)
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Henry Roth y Lucy Whitmore se enamoraron. Al despertar de su primera noche de amor, Lucy agredió a Henry, que no entendía qué sucedía. Después supo que Lucy había sufrido un accidente, con golpes en la cabeza, que le hizo perder la memoria de corto plazo. Lucy era incapaz de recordar. Por eso no reconoció a Henry, ni recordó que le adoraba, ni sintió que lo amaba. Yuval Noah explica que los humanos nos convertimos en la especie dominante por un cerebro capaz de almacenar casi infinitamente conocimientos y sentimientos; y, por el lenguaje que permite codificar esa memoria y transmitirla a otras generaciones. Memoria y lenguaje son la clave del desarrollo. A las sociedades les pasa lo mismo, sin memoria y sin lenguaje no somos nada.

En nuestra historia reciente nos ha pasado de todo. Juan Velasco impulsó expropiaciones, que generaron más pérdidas que bienestar. El mismo Juan Velasco, Francisco Morales, Fernando Belaunde y Alan García incrementaron el gasto público y cubrieron el déficit fiscal con deuda, o capturando el BCR y los fondos de jubilación, generando inflación: los pobres se hicieron más pobres. Sendero asesinó y saboteó, fue responsable de miles de muertos y millones de soles en pérdidas. La prosperidad económica de los últimos años se dilapidó en corrupción y la frenamos por no ponernos de acuerdo en políticas públicas esenciales. Sin embargo, el nuevo gobierno está repitiendo todas esas calamidades: anuncia expropiaciones; su programa económico es más gasto público y va a resucitar la inflación; personajes sentenciados por corrupción o sospechosos de ser terroristas influyen en el gobierno; y, seguimos entre broncas sin llegar a acuerdo mínimos. ¿Qué trauma hemos sufrido para padecer esta amnesia, que impide todo recuerdo, que impide cualquier aprendizaje? ¿cuándo se jodió el Perú?

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Para recuperar a Lucy, Henry editó un video: “Buenos días, Lucy”, que le recordaba cada mañana todo lo que había pasado desde su accidente. En la última escena de la película, Lucy despierta en un barco camino al Ártico, siguiendo a Henry a cumplir uno de sus sueños. Mientras ve el video tiene abrazada a Nicole, la hija de ambos, símbolo de una memoria que fue recuperada con paciencia y con amor. Nos hace falta ese video de “Buenos días, Perú”. Nos hace falta hablar claro y directo de nuestros traumas y de nuestras desgracias. Necesitamos hablar de ellas cada día, sin cansancio, hasta que la memoria se recupere, hasta ponernos de acuerdo. Necesitamos que la siguiente generación sea la Nicole de la historia.

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