“Tenemos que apoyar la parte del Gobierno que todavía cree en la democracia y esa parte debe permitir que se censuren a los ministros que ella misma no puede alejar. Hasta que se corrijan”. (Foto: Diana Chávez / GEC)
“Tenemos que apoyar la parte del Gobierno que todavía cree en la democracia y esa parte debe permitir que se censuren a los ministros que ella misma no puede alejar. Hasta que se corrijan”. (Foto: Diana Chávez / GEC)

Nadie nace sabiendo. Las cosas se hacen mal mientras se aprende a hacerlas bien. Nuestra parte animal ayuda, porque tenemos el instinto de ajustar conductas hasta lograr el acierto. Este aprendizaje por ensayo y error fue descubierto por Edward Thorndike. En 1903 presentó sus trabajos en psicología educativa, base de la psicología conductista y la ingeniería del comportamiento. En simple: no puedes hacer mal las cosas siempre, en algún momento aprendes. Así que cuando alguien está haciendo mal las cosas y las repite hasta el hartazgo, no las está haciendo mal. Eso que nos parece mal es, precisamente, lo que quiere hacer. Y se debe averiguar por qué o para qué.

Miremos a (Euskadi Ta Askatasuna o País Vasco y Libertad). Promovía el socialismo e independizarse de España, mediante actos terroristas. Sus primeros años transcurren durante la dictadura de Franco, pero le reclaman poco. En cambio, los años más sangrientos fueron cuando España recupera la democracia y gobierna el socialista Felipe González. Destrozaron la economía y forzaron la diáspora de casi el 10% de la población. Otro dato: el País Vasco tiene una parte en Francia, pero a ella no le reclamaron autonomía, la canjearon para que fuese tolerante con sus militantes refugiados. ETA fue derrotada militarmente años antes de su disolución, pero siguieron matando. Mantenían las banderas de socialismo y de independencia, pero ya no aspiraban a ellas. Siguieron con la barbarie para provocar, querían que se les encarcelara, querían fabricar mártires para que los malos de la película no fuesen ellos, sino España. ETA mató a 864 personas, nuestro Sendero a más de 32,000. No fueron errores, fueron a propósito.

La falta de experiencia del Gobierno ya no es explicación ante tanto error. Sin terrorismo, el Gobierno igual destroza. Promover sindicatos en educación auspiciados por Sendero es boicotear la reforma educativa. Transigir con los gremios informales de transporte es demorar por décadas la reforma del transporte público. Tolerar los incendios de campamentos y la toma de carreteras es dinamitar la justicia, aunque los reclamos comunales tengan causa. Todo es a propósito y nada mejora la situación de los más pobres. Tenemos que apoyar la parte del Gobierno que aún cree en la democracia y esa parte debe permitir que se censuren a los ministros que ella misma no puede alejar. Hasta que se corrijan. Unidos en este punto elemental, los censurados no serán mártires y en algo habremos defendido nuestra democracia y nuestro futuro.