"Lo que más se acerca a lo de hoy fueron las elecciones del 2006, donde entonces un chavista-velasquista como Humala salió de la nada para ganar en la primera vuelta y solo ser después derrotado por un Alan que aún era un tigre político", afirma Mariátegui. (photo.gec)
"Lo que más se acerca a lo de hoy fueron las elecciones del 2006, donde entonces un chavista-velasquista como Humala salió de la nada para ganar en la primera vuelta y solo ser después derrotado por un Alan que aún era un tigre político", afirma Mariátegui. (photo.gec)

Esta columna la escribo muy poco tiempo antes de que el Perú decida si cae –y voluntariamente– en las fauces del comunismo (de la otra opción se puede decir lo que se quiera, pero NO es el comunismo).

Pocas veces el Perú ha estado en una tesitura igual. Tal vez las elecciones más similares en polarización y odio fueron las de 1931, entre Haya y Sánchez Cerro (entre el loco y la locura, como la describió Riva Agüero). Ya sabemos lo que sobrevino poco después: la breve y sangrienta guerra civil en Trujillo en 1932, con los fusilados apristas en Chan-Chan y los prisioneros militares mutilados en el cuartel O’Donovan (paréntesis: rajen todo lo que quieran de mí, pero ningún columnista diario actual les escribe así con estos datos).

Lo que más se acerca a lo de hoy fueron las elecciones del 2006, donde entonces un chavista-velasquista como Humala salió de la nada para ganar en la primera vuelta y solo ser después derrotado por un Alan que aún era un tigre político.

¿Aprendimos la lección? ¡NO! Pasó el susto y nada. A pesar de que este servidor y algunos otros lo reclamamos, nadie apoyó para dar la lucha cultural e ideológica a la izquierda. Nada de think-tanks, de difusión, de pelea. Todos se arrodillaron ante la caviarada.

MIRA: [Opinión] Aldo Mariátegui: ¡Primero el Comunismo que Keiko!

Es más, yo era un bastión en Correo contra la izquierda y muy pocos derechistas movieron una ceja cuando Agois me botó tan infamemente (y si contase cómo se portó…. Ahora debe estar asustado debajo de su cama) y tampoco cuando esos falsos valores yuppies de Latina se comportaron aún mucho peor (el sabor de la victoria allí me fue como cuando el eufórico teniente Bill Kilgore olía napalm por las mañanas en Apocalypse Now).

Esta no es la hora de blanquitos melifluos como los Ramiros Llonas y Ampueros. Es la hora de ponerle cojones contra el comunismo con tu voto. Es eso o el exilio o la esclavitud. Escoge.