Pasamayo: Cuando los privados y el Estado fallan

Bus cayó a abismo en serpentín de Pasamayo. (Perú 21)

Bus cayó a abismo en serpentín de Pasamayo. (Perú 21)

Pasamayo: cuando los privados y el Estado fallan. (Perú 21)

Santiago Pedraglio
Santiago Pedraglio

La forma como se maneja en la ciudad y las carreteras es un indicio de cómo funciona un país: si se cumplen las normas y si la autoridad logra ordenar el berenjenal de vehículos y la vocación de los conductores por llegar a su destino en breve tiempo. El tránsito refleja el funcionamiento del Estado, pero también la capacidad de la gente para autorregularse.

El accidente de Pasamayo, ocurrido en la principal carretera de circulación nacional, la Panamericana, refleja bien, lamentablemente, cómo funcionan los privados y el Estado en un ámbito que compromete la vida de las personas. Según el informe de la Policía a la Fiscalía, “el vehículo pesado invadió el carril contrario”. De manera secundaria, se indica, el accidente se debió también al exceso de velocidad y a la “falta de señalización y de elementos de seguridad vial en la zona” (Perú21, 4/1/12). Tremendo error de un conductor, grave falta del otro, y yerro de la autoridad y de quienes deben mantener la vía.

Según María Jara, especialista en regulación de transporte terrestre y asesora de la Fundación Transitemos –entrevistada por El Comercio (4/1/2018)–, esta tragedia ha puesto sobre la mesa el hecho de que, en el transporte nacional, “más del 40% de los fallecidos están vinculados a la informalidad. (…) la informalidad en las carreteras tiene que ver con que las empresas formales incumplen las normas, incumplen las jornadas máximas de conducción, incumplen con que sus vehículos pasen revisión técnica, incumplen al no tener SOAT”.

Jara advierte, asimismo, que “mientras más se flexibiliza la legislación y no se corrigen las fallas regulatorias que tenemos, van a seguir falleciendo personas”. Sin duda, como anota El Comercio, “los niveles de accidentes en carreteras son una sumatoria de varias omisiones a lo largo de los años”. Por todo esto, urge, también en este ámbito, un Estado eficiente y regulador, con capacidad de ejercer su autoridad, y empresas más responsables.

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