Un libre comercio que hace agua

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, solicitó hoy al Congreso aprobar una ley ampliar para minimizar tiroteos en su país. (Getty)

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, solicitó hoy al Congreso aprobar una ley ampliar para minimizar tiroteos en su país. (Getty)

Un libre comercio que hace agua. (Getty)

Santiago Pedraglio
Santiago Pedraglio

El presidente norteamericano, Donald Trump, ha anunciado una guerra comercial de impacto global: aplicará, dice, aranceles del 25% al acero y de 10% al aluminio, con el objetivo de proteger la industria estadounidense, que según él se encuentra golpeada por intercambios comerciales indebidos. Lo anuncia desde hace meses; la novedad es que ahora ha adelantado una propuesta práctica. Las políticas de globalización y libre comercio sufren, con esto, un nuevo golpe directo. Y otros países reaccionarán protegiéndose. Porque esta decisión no la estaría tomando cualquier país tercermundista, sino la principal potencia mundial. Cabe recordar que la posición antiglobalización de Trump tuvo ya una primera manifestación contra México, cuando obligó a renegociar el TLC de América del Norte (Canadá, México y EE.UU.).

Mientras tanto, la Unión Europea está atrapada frente a las presiones anti libre mercado de Trump, la creciente presencia económica de China y movimientos nacionalistas y de extrema derecha que se consolidan en algunos de sus países más importantes. Como recoge el diario argentino Página 12 (6/3/2018) a propósito de las recientes elecciones parlamentarias en Italia, más del 50% votaron por partidos antisistema, nacionalistas, antieuropeístas y, en unos casos más que en otros, también antimigrantes.

La ilusión de que con la caída del Muro de Berlín (1989) y de la Unión Soviética se inauguraba una imbatible forma de gobernar que combinaba la globalización de los mercados y la democracia liberal está siendo cuestionada a fondo por formas de nacionalismo y proteccionismo. China, la nueva estrella del firmamento, es principalmente un capitalismo de Estado, bien lejos de la democracia liberal (proponen volver a la reelección indefinida de su presidente).

¿Cómo enfrentará el Perú esta reconfiguración mundial? ¿Con el modelito actual y punto? ¿Con una economía dominada por oligopolios, básicamente primario-exportadora, y con una regulación precaria?

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