Patricia Teullet
Patricia Teullet

Las supuestas soluciones para impedir los efectos de la extracción de oro en Madre de Dios, los altos precios de los medicamentos o los frenos al crecimiento económico tienen algo en común: son tan radicales que originan un daño aun mayor que el problema que pretenden resolver.

En Madre de Dios, la satanización de la búsqueda de oro no da salida a quienes se dedican a ello. Da lo mismo hacerlo destrozando el ambiente que cuidando del mismo. Si existen en el mundo operaciones similares, obligadas a cumplir estándares exigentes para poder comercializar el oro de manera abierta, ¿por qué no buscamos otras opciones?

Lo único que hemos logrado hasta ahora es que el oro salga desde Bolivia, mientras en el Perú quedan los burdeles y la trata de personas, la droga, el alcohol, la violencia y la contaminación ambiental.

La compra de una cadena de farmacias por parte de su competencia ha levantado de inmediato voces que reclaman controles de precios. Ya deberíamos haber aprendido que los controles de precios solo generan escasez y mercado negro.

Finalmente, los esfuerzos del MEF para aumentar el crecimiento se estrellan contra una realidad que combina funcionarios públicos aterrados y empresas impedidas de continuar su actividad. A pesar de que en su momento se le advirtió sobre la potencial ruptura de la cadena de pagos, el gobierno insistió en la promulgación del DU 003. Hoy, mientras el Congreso quiere hacerlo extensivo a otras empresas, el Ejecutivo deberá pelear para que quede alguien que pueda continuar las obras de infraestructura y reconstrucción. Curiosamente, nuestras “soluciones” han logrado que el efecto de la corrupción se esté multiplicando.

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