Pecado original

Paolo Guerrero

Paolo Guerrero no podrá disputar el Mundial. (César Campos/Perú21)

Paolo Guerrero no podrá disputar el Mundial. (César Campos/Perú21)

Mónica Delta
Mónica Delta

No es una exageración sentir que no solo a Paolo Guerrero le cortaron las piernas sin dimensionar la tristeza nacional que produjo la decisión del máximo tribunal arbitral deportivo al quitarle a nuestro capitán la posibilidad de estar en el Mundial. Nunca había estado frente a Paolo y ayer constaté su dolor porque creemos en su inocencia y en la injusticia de la decisión legal. Paolo no se dará por vencido y apelará hasta su último aliento.

Sabe que las probabilidades son casi nulas, sabe que no hay precedentes, pero se niega a perder la esperanza de encontrar algún tipo de justicia. ¿Si sus abogados se equivocaron de estrategia? ¿Si el Swissotel había neutralizado al mozo que le sirvió el anís? Paolo, Doña Petronila, su hermano Pablo, su amigo el Chino y uno de sus abogados, Julio García, respondieron las preguntas que le hicimos el grupo de periodistas convocados para escuchar su versión.

Paolo dijo que no creía en que su defensa había equivocado el camino y que confiaba en ella. Dijo que apelaron porque sabían que WADA presentaría un recurso ante el tribunal. Contó detalles de esa conversación coloquial durante un descanso de la sesión ante el TAS donde efectivamente se habló de dar a conocer el fallo en fecha posterior al Mundial. Paolo negó que él o su defensa lo hayan rechazado. Lo que sí indicó es que pidieron que el ente arbitral se pronunciara no solo sobre las conclusiones (como ocurrió), sino que se diera a conocer toda la argumentación del laudo (que aún no la tienen oficialmente y se requiere para presentar su último recurso ante el Tribunal Federal Suizo).

Aseguró, además, que la FIFA presionó para que la Federación Peruana de Fútbol dé a conocer el 14 (como ocurrió) las listas de convocados, y finalmente insistieron, en todos los tonos, que nunca percibieron respaldo alguno de la FPF. Así resumo la palabra de Paolo y coincido en la sensación de que hay mucho que esclarecer para determinar de quién fue el pecado original y cuántos se lavaron las manos.

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