Copa América

GOOOOOOOOOOOOOOOOL, GOOOOOOOOOOOOL

Adiós a Daniel Peredo

Adiós a Daniel Peredo

Adiós a Daniel Peredo. (Perú21)

Mónica Delta
Mónica Delta

Y se apagó. Y nos dejó con el nudo en la garganta y los ojos llenos de lágrimas. Se fue como un balón que se pierde en las tribunas. Se fue como el ahogo de un grito de gol.

Así se fue Daniel Peredo, porque su corazón dejó de latir. El lunes de pichanga, pasado el mediodía, un infarto masivo se lo llevó para siempre a los 48 años. En la plenitud de su vida y su carrera. Él no hubiera imaginado lo que pasaría después. Su esposa, sus hijas, los amigos, los compañeros, los hinchas del Perú tuvimos una taquicardia masiva al escuchar esa noticia, esa que nadie quiere dar y que, por cosas del destino, me tocó a mí decirla. La nuestra no era una amistad. Nos veíamos todos los días en RPP cuando él salía del programa Fútbol como cancha y yo ingresaba a cabina para la Rotativa del aire. Cada día, una sonrisa, un beso, una broma y, eso sí, una frase repetitiva: Mónica, te dejo todo ordenado. Me siento en la misma silla en la que él solía darles a los futboleros algunas tristezas informativas, pero, sobre todo, muchas alegrías, mucha información diaria. Porque si hay algo que lo apasionaba, y eso se veía de lejos, era su trabajo, informar, narrar los partidos y los goles nacionales. Pero Peredo era por sobre todo, además de un magnífico profesional, una buena persona.

Peredo tocó el alma de los peruanos y por eso fue despedido por una multitud en el Nacional. Hay pocos a los que así despiden, y él ha sido uno de ellos. En mi recuerdo están algunos, como Lucha Reyes, Augusto Ferrando, el ‘Zambo’ Cavero, Edita Guerrero y, de los políticos, recuerdo nítidamente la despedida de Fernando Belaunde. El desencadenante puede ser la tragedia de la muerte, lo repentino de una desaparición temprana, pero, por encima de todo, solo se le despide de esa manera al que ha tocado millones de corazones. A Daniel se le detuvo el suyo, pero a miles de peruanos su partida nos aceleró los latidos. Que descanses en paz, querido Daniel, y estamos seguros de que, a falta de tu voz, todos gritaremos por ti: goooooool en Rusia 2018.

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