Foto: Leandro Britto / @photo.gec
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No solo sorprende la cantidad de partidos políticos que compiten para llegar a la Presidencia y el Congreso de la República en estas elecciones 2021, sino también el notorio incremento de la participación de candidatos policiales (y militares) en la contienda electoral. ¡Excelente tendencia!

Son 18 policías los que postulan al Congreso, entre ellos, Myriam Matta, César Jordán, Magda Valverde, Alfredo Azurín, mi excompañera del GEIN Cecilia Garzón –conocida como ‘Gaviota’–, Santiago Sifuentes, ‘Pepe Pozo’ y Luis Hurtado, entre otros destacados oficiales y suboficiales en retiro de la Policía Nacional.

El desafío es lograr el equilibrio entre las exigencias y responsabilidades políticas de sus propios partidos, y la obligación moral que tienen con sus excompañeros de trabajo, respecto de la dación de normas que resuelvan los temas institucionales y de función para los 120 mil policías en actividad y de temas postergados del personal en retiro.

Un primer reto será lograr el consenso para modificar o cambiar las leyes y reglamentos de la Policía Nacional a fin de lograr una institución empoderada, ágil, moderna, tecnológica y eficaz, considerando solo tres especialidades principales (y no seis como en la actualidad), que son investigación e inteligencia policial, orden público y seguridad, y administración general, con sus respectivas subespecialidades.

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Otro tema pendiente de legislar es la reforma del Código de Procedimientos Penales y terminar, de una vez por todas, con la dictadura de un Ministerio Público que se siente omnipotente y arrogante frente a la experiencia policial, acabando con la mal interpretada “dirección de la investigación”, dándole a cada quien el lugar que le corresponde. La PNP debe recuperar el principio de investigar para detener y no al revés.

Los hechos demuestran que no ha dado resultados el crecimiento sistemático del Ministerio Público con una fuerza de investigaciones a su medida (peritos, médicos forenses, laboratorio criminalístico) que han convertido los procedimientos de investigación en shows mediáticos inaceptables, mientras la criminalidad crece en sus propias narices.

Por otro lado, se debe endurecer las penas y sanciones administrativas para aquellos que metan sus sucias manos en el “rancho” (alimentos), medicinas, combustible o pertrechos para el buen desempeño personal en la función policial, y cortar de raíz la corrupción interna.

Por eso, invoco a la familia policial a elegir a los candidatos policiales, sea cual fuere su preferencia política, para darle la representatividad que les permita reivindicarnos con mejores leyes, dejando atrás esta etapa oprobiosa de maltratos y ataques a la institucionalidad policial. Sí se puede.

Lea todos los jueves a: José Luis Gil

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