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El Ejecutivo complaciente

Martín Vizcarra

Martín Vizcarra a autoridades de Arequipa: "Si ven que en un mes no cumplo, ahí hagan una medida radical" (GEC)

El Ejecutivo complaciente. (GEC)

Juan José García
Juan José García

El país vive una situación más que crítica. Martín Vizcarra, secundado por Salvador del Solar, ofreció a los gobernantes de Islay cancelar la licencia de construcción de Tía María para luego buscar una “justificación”. Así, se tiran al tacho US$1,400 millones de inversión, que hubieran generado 9,000 empleos directos en los primeros dos años.

Esto no debería generar sorpresas, ya que nuestro presidente se caracteriza por repudiar todo lo que aporte al crecimiento del país. Otra muestra de ello es el bajísimo nivel de ejecución de proyectos de inversión pública vinculados al Ejecutivo.

Por ejemplo, como van las cosas este año, la ejecución de proyectos de inversión de las partidas vinculadas al Ejecutivo de transporte, salud y vivienda cerrarían con un avance del 64%, 44% y 42%, respectivamente. Ni el gobierno de Humala logró un desempeño tan malo, que hacia finales de 2015 cerró las mismas partidas con una ejecución del 98%, 85% y 98%.

Lamentablemente, nuestro problema no se limita a que tenemos un Ejecutivo que se permite el absurdo lujo de prescindir de un fuerte shock de inversión privada o que deja de utilizar los recursos que dispone para impulsar la economía, sino que, además, hinca la rodilla y brinda privilegios al primer gobernador local o regional que lo confronte.

¿Por qué es un problema inmediato? Porque la Ley del Presupuesto de 2020, la cual será enviada por el Ejecutivo el 31 de agosto, está siendo diseñada por el gabinete de un presidente que mostró sumisión ante caudillos radicales. El riesgo latente es que se prioricen algunas partidas de gasto sobre otras, con la finalidad de que el actual gobierno central pueda rendir pleitesía a ciertas autoridades.

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