La heroica lucha de las mujeres. (Foto: AFP)
La heroica lucha de las mujeres. (Foto: AFP)

En la primera semana de enero ya se cuentan tres feminicidios en el sur del país. En 2018 sumaron 166. Sin embargo, la gravedad de estos terribles asesinatos se encubre como si fueran solo producto de celos o pasiones enfermizas. Cuando en el marco de fondo se encuentra el castigo a la mujer por atreverse a enfrentar los abusos de su pareja.

Algunos medios resaltan el morbo de lo sucedido. También contribuye matar a su pareja con un combo o un destornillador. Sin embargo, como en muchas otras cosas, la previsión, alerta y responsabilidad de los periodistas están ausentes de otros nubarrones. En cientos de miles sino millones de hogares del interior y de escasos recursos en nuestro país, la pareja o esposa del “jefe de la familia” está atrapada por mucho miedo al poder amenazante del marido.

La violencia –física, sexual y psicológica– es bastante común. El temor de que el marido desaparezca de un momento a otro dejándola con sus hijos es una pesadilla. La vergüenza ante los vecinos también. Sentar una denuncia ante la Policía es un gran riesgo. Entonces, aceptan ser subyugadas y hasta se sienten culpables.

Superar todo este miedo requiere tiempo, voluntad para romper las cadenas que le impiden liberarse, “la justicia de su causa” y el reconocimiento de que no están solas. La lucha por la liberación de las mujeres tiene ya largo tiempo, pero nunca hasta ahora se ha hecho de masas el ejemplo de sus iniciadoras. El tiempo no ha pasado en vano. Han comenzado a pisar fuerte y sentirse bien, en la última fase de su lucha: “El enfoque de género”.

Curiosamente, son otras mujeres quienes las combaten, aliadas con algunos pastores de las iglesias protestantes que les aconsejan ser dóciles y obedientes al marido para seguir la palabra de Dios y lograr la felicidad.

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