En agenda. Martín Vizcarra y Pedro Olaechea deberán fijar los temas que abordarán en su eventual encuentro para el diálogo. (GEC)
En agenda. Martín Vizcarra y Pedro Olaechea deberán fijar los temas que abordarán en su eventual encuentro para el diálogo. (GEC)

En el país continúa el enfrentamiento entre quienes apuestan por la reforma política y de la justicia penetrada por la corrupción, buscando que mejore nuestra democracia, y, del otro lado, los que hacen todo lo posible para impedirlo. Lo del ‘adelanto’ es resultado de esto.

Es una lucha de poderes, pero no solo entre el presidente Vizcarra y la mayoría congresal, sino que ya involucra a sectores de la población en disposición de apoyar activamente al presidente y quienes solapada o abiertamente buscan su vacancia.

No somos tremendistas. No solo hay una supuesta inevitable salida en la que los sectores contrincantes pierden y el país también. Aunque otros pesos pesados empiezan a tener protagonismo en esta confrontación.

La Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privada (Confiep) ha cambiado su posición de jaquear al rey para acorralarlo y asustarlo, a mostrar en los hechos y declaraciones una estrategia para el jaque mate.

Algunos medios que antes apoyaban al presidente Martín Vizcarra han ingresado en una reflexión de costo-beneficio.

La izquierda y el progresismo preparan lo suyo, aunque un sector insiste en que el conflicto existente es solo la pugna entre grupos neoliberales. Ya el tema electoral está en el centro de sus preocupaciones.

Pero el presidente Vizcarra, a pesar de todo, no se chupa y aprende en un frente que le era hasta ahora desconocido. Es un conflicto groseramente ideologizado por los defensores del statu quo.

A pesar de que ya lo presentan en portadas con camiseta roja, asiste invitado a la Conferencia Episcopal de Lima, donde sabe que tiene colaboradores e intermediarios importantes.

En estricta reserva informó el curso de los conflictos y se ratificó en el adelanto de elecciones. La presencia del padre Gustavo Gutiérrez, creador de la teología de la liberación y expresión del progresismo en la Iglesia, no pasó inadvertida.

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