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Lima 2018: anticastañedismo o continuidad

“El acertijo a resolver será ubicarse en un punto electoralmente viable entre un anticastañedismo y una continuidad”.

Aprobación del alcalde Luis Castañeda Lossio cayó 13 puntos en noviembre. (Renzo Salazar)
Arturo Maldonado
Arturo Maldonado

Falta menos de un año para las elecciones regionales y locales, y la carrera por Lima ya empezó. Tenemos personajes que han manifestado su intención de postular. Por ejemplo, Jorge Muñoz, actual alcalde de Miraflores, se ha unido a Acción Popular. Julio Gagó no correrá por Fuerza Popular, sino por un nuevo movimiento político. Enrique Cornejo, luego de alejarse del partido aprista, también está en el trámite de formar un nuevo movimiento independiente.

La oferta es variada. Sin embargo, todos ellos tienen un reto estratégico: su posición con respecto a la actual gestión de Castañeda Lossio.

Frecuentemente, los personajes que postulan a un cargo de elección popular tienen la ventaja de la crítica. Debido al desgaste de una gestión, para los postulantes es electoralmente rentable señalar los defectos de la administración saliente y presentarse como renovador. A pesar de haber caído en sus niveles de aprobación, Castañeda mantiene un 39% de aprobación, lo que es un misterio para muchos analistas, quienes señalan a una administración extraviada en su tozudez con el cemento y en la paralización de reformas como la del transporte.

Ante esta situación, los postulantes tienen flancos por donde criticar, pero a su vez están ante un alcalde que es aún popular para sectores de la población (en el sector D, su popularidad llega al 64%). Las estrategias de campaña tendrán que caminar en un limbo entre tratar de diferenciarse del actual alcalde, sin llegar a ser un candidato opuesto, con el riesgo de ser comparado con Villarán, la némesis de Castañeda, y que eso los aleje del sector que simpatiza con el estilo mudo de gobierno local. Y, del otro lado, acercarse a una figura popular, aunque no demasiado, que se mimetice con sus defectos. El acertijo a resolver será ubicarse en un punto electoralmente viable entre un anticastañedismo y una continuidad de este estilo de gestión.

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