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La voz de chelas

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La voz de chelas

La voz de chelas. (AFP)

Ariel Segal
Ariel Segal

El fallecimiento del cantante franco-armenio Charles Aznavour no solo enluta a millones de admiradores de su música sino también a todo el pueblo armenio, que, por medio de su voz, difundía el pedido –hasta hoy negado por todos los gobiernos turcos– de reconocer la responsabilidad histórica del imperio turco otomano por el genocidio que causó la muerte de aproximadamente un millón y medio de armenios.

Shahnourh Varinag Aznavourián, quien tomó el apodo de Charles Aznavour, nació en París, pero sus padres llegaron a Francia escapando de una serie de desalojos, expropiaciones y masacres ejecutadas sistemáticamente por los llamados “jóvenes turcos”, una generación de militares que tenía control del imperio otomano en sus últimos años de existencia. Este grupo tenía la intención de eliminar totalmente a esta comunidad étnica y religiosa. Por eso, Aznavour aprovechó su éxito como cantante para usar los escenarios y recordar al mundo la causa de su pueblo y, en general, la responsabilidad de Occidente de ayudar a todos los refugiados que escapan de guerras y terrorismo.

Durante los últimos años, Aznavour cantaba en sus conciertos “Les Emigrants”, canción que dedicó a sus padres y a todos aquellos que abandonaron su patria. En 2002, Aznavour, en el film Ararat, del director canadiense-armenio Atom Egoyan, interpretó a un director armenio que produce un film sobre el genocidio de su pueblo, y en una de las escenas le dice a uno de sus asistentes esta inolvidable frase: “… lo que más duele no es saber cómo nos odiaron tanto, sino cómo nos siguen odiando tanto que no pueden reconocer lo que hicieron”.

“Cuando tome en solitario el camino hacia Dios /y que cierre el calendario que Él me dio / he de hacerle el inventario de mi vida por aquí / ¡le diré si es necesario que viví!” (canción “Viví”, de Charles Aznavour).

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