Acusan a Pedro Sánchez de estar promoviendo el separatismo y una autocracia, señala el columnista. (Foto AP/Paul White)
Acusan a Pedro Sánchez de estar promoviendo el separatismo y una autocracia, señala el columnista. (Foto AP/Paul White)

Lo que podría ser un debate basado en argumentos jurídicos sobre cambios de leyes en el Código Penal español se ha convertido en una batalla campal –política y a nivel de la sociedad– sobre acusaciones a Pedro Sánchez de estar promoviendo el separatismo y una autocracia, iniciando una intromisión en otras instituciones de la democracia española.

El tema es complejo, así que presentemos solo algunos hechos y argumentos:

Aunque no estaba en el programa electoral de Sánchez otorgar indultos a quienes inconstitucionalmente declararon la independencia de Cataluña en 2017, el presidente y sus socios de coalición han decido hacerlo. Ahora tienen como instrumento la intención de reformar en el Parlamento el Código Penal que elimina el delito de sedición y plantea suplantarlo por un artículo más ambiguo llamado delito agravado de desórdenes públicos. Las penas bajarían de 15 años a 5 y la inhabilitación política ya no sería de por vida sino por unos cuantos años.

La malversación de fondos será de dos tipos: sin ánimo de lucro con penas menores y con fines personales con penas mayores. ¿No es esta una manera de fomentar corrupción?

También se plantean leyes que darán más poder al Parlamento para la designación de jueces del Tribunal Supremo.

Los argumentos del gobierno, que tiene una alianza con Podemos, el partido comunista e incluso uno catalán independentista, es que el Código Penal es del siglo XIX y hay que actualizarlo y homologarlo al de otros países de la Unión Europea. La oposición argumenta que Sánchez está pactando con movimientos separatistas catalanes y vascos para que no le quiten la confianza y poder mantenerse en el poder hasta las próximas elecciones sin tener que adelantarlas.

Estas legislaciones son muy extrañas, en especial las de excluir el delito de sedición tras lo ocurrido en Cataluña en 2017. ¿Será este un golpe refinado, poniendo en peligro la unidad de España? Ese es el debate y la duda.