Alfredo Ferrero
Alfredo Ferrero

Gran conmoción en el país tras la decisión de elevar la suspensión de Guerrero de seis meses (en primera instancia), cumplidos el 6 de mayo, a 14. Una bomba al corazón del hincha peruano. La decisión deja a Paolo Guerrero sin Mundial y al Perú sin su capitán y jugador emblemático.

Para Guerrero, es muy duro. Por su trayectoria, no lo merecía. Esto podría afectarlo económicamente con su actual equipo y con el futuro, y con las marcas que lo auspician.

Está comprobado que la sustancia benzoilecgonina se encontraba en el cuerpo de Paolo. No ha sido posible identificar un responsable directo de cómo se introdujo esta sustancia a su cuerpo.

Antecedentes del jugador y análisis indican que no ha habido intencionalidad en el consumo de sustancias prohibidas y que la cantidad encontrada no era suficiente para mejorar su rendimiento deportivo y obtener ventaja. El TAS lo consideró una negligencia leve, pero incrementaron la sanción, lo que parecería un contrasentido.

Los hinchas se preguntan: ¿Paolo apeló a la sanción de seis meses buscando inocencia? La WADA igual iba a apelar la sanción? ¿Quién aconsejó a Paolo? ¿Hubiera sido mejor que solo la WADA apele y no Paolo? ¿Esto pudo ser considerado retador para la FIFA?

La FIF PRO se manifestó a favor de Paolo y, como muchos, consideró injusta y desproporcionada la sanción al tratarse de un consumo accidental, inimputable. El equipo se va a recomponer al golpe moral, se sabía que esta situación era posible, a pesar de que Paolo había reaparecido en canchas.

Nuestras fortalezas están en Gareca y el equipo que logró conformar, más allá de las individualidades. Vamos, Perú.

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