Hemos alcanzado a casi colmar y seguramente lo haremos, casi todos los reservorios de los que se sirve nuestra agricultura en los meses secos, señala el columnista.
Hemos alcanzado a casi colmar y seguramente lo haremos, casi todos los reservorios de los que se sirve nuestra agricultura en los meses secos, señala el columnista.

No obstante la presencia del evento La Niña durante los últimos meses, cuya rúbrica climática suele ser la falta de lluvias en el norte del país, esa deficiencia no se ha presentado gracias a un temporal calentamiento de las aguas adyacentes a nuestra costa durante marzo.

El norte de la costa es una de las principales despensas alimenticias del país. De allí viene el grueso de nuestra producción de arroz, azúcar, limones, mangos y bananos entre otros cultivos de consumo y exportación. Las reservas de agua fueron muy escasas allí por la falta de lluvias en el verano de 2020. Este 2021, hemos alcanzado a casi colmar y seguramente lo haremos, casi todos los reservorios de los que se sirve nuestra agricultura en los meses secos. Del norte y del resto del país.

Seguimos adoleciendo de importantes deficiencias en la conducción y empleo del agua de riego. Con lo que perdemos en esos dos rubros, podríamos producir muchos puntos más en el PBI agrario.

Sería estupendo que la nueva administración del país entienda lo urgente que es acometer esas obras en cada valle para que quienes las financien (los agricultores y sus empresas) puedan pagarlas con el agua ahorrada y convertida en producción. Algo que saben hacer nuestros agroexportadores de todo tamaño.