Desde el 24 de junio se viene observando sobre él vientos a baja altura (alisios) soplando con mucha fuerza, señala el columnista. (Foto: Oceana / Andre Baertschi)
Desde el 24 de junio se viene observando sobre él vientos a baja altura (alisios) soplando con mucha fuerza, señala el columnista. (Foto: Oceana / Andre Baertschi)

La velocidad y dirección con que soplan los vientos sobre el Pacífico central ecuatorial son determinantes para desencadenar y sostener tanto un evento oceánico El Niño como La Niña.

Igualmente con los vientos costeros frente a Perú y Ecuador para un evento costero. Sea de La Niña (como el que actualmente vivimos) o El Niño.

Pues bien, a punto de cumplir dos años casi continuos de La Niña en el Pacífico central; desde el 24 de junio se viene observando sobre él vientos a baja altura (alisios) soplando con mucha fuerza. Mayor a la observada en los últimos varios meses. Más aún, los modelos que predicen la velocidad y dirección del viento, los mantienen muy fortalecidos por dos semanas más por lo menos.

Esto produce dos cosas: un importante enfriamiento en la superficie del mar (que retroalimenta a La Niña) y una robusta onda Kelvin fría que desencadenará el envío de una gran masa de agua sobreenfriada por debajo de la superficie en dirección hacia la costa norte del Perú, donde debe empezar a llegar hacia inicios de la primavera.

Podemos esperar que La Niña siga dominando el clima el resto del año. Ello implica seguir con temperaturas más bajas que lo habitual en la costa.