Las perspectivas apuntan a la continuidad de un verano fresco en Lima y en general en la costa central, señala el columnista.
Las perspectivas apuntan a la continuidad de un verano fresco en Lima y en general en la costa central, señala el columnista.

Al cierre del mes de enero, la temperatura máxima media de la capital, medida en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, desde donde se registran datos meteorológicos por más de 50 años, fue la menos cálida de los últimos 10 años.

Hay dos razones para ello; las mismas que están bastante vinculadas, además: la presencia de La Niña en el océano Pacífico, que ha contribuido a mantener la temperatura del mar frente a la costa central más fría que lo habitual y, por otro lado, el patrón de vientos de la costa que se ha mantenido particularmente fuerte en respuesta a mayores presiones del aire.

Esa misma data del aeropuerto muestra, además, que la temperatura máxima de los primeros cuatro días de febrero es la menor de los últimos 15 años para ese mismo periodo.

Estando como estamos, acercándonos al punto medio del verano, las perspectivas apuntan –ciertamente– a la continuidad de un verano fresco en Lima y en general en la costa central.

Han sido apenas un puñado de días que el termómetro llegó a 30°C en las zonas más altas de Lima, donde eso es común durante febrero.

Las noches, cuando se registran las temperaturas mínimas, también se muestran inusualmente frescas en la serie histórica de datos multianuales.

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