Pentimento

“La pregunta es: si por Montesinos se sabía que robar dinero público era fácil, ¿por qué no se establecieron controles de gasto a tiempo?”.

L’Angelus de Millet

L’Angelus de Millet

L’Angelus de Millet

César Luna Victoria
César Luna Victoria

Una pareja de campesinos está rezando de pie. Entre ellos hay un saco de papas. Es L’Angelus de Millet, ahora en el Louvre. Dalí sostuvo que ese saco era el ataúd de un niño. Una radiografía le daría la razón. En otras ocasiones, la misma pintura se desvanece con el tiempo y permite ver las pinceladas originales. A eso se llama pentimento, arrepentimiento en italiano, porque el pintor cambió de parecer. Lillian Hellman, dramaturga americana, toma la palabra para regresar a su pasado antinazi, para revisar cuánto de esa pincelada original ha sido sepultada por la pintura final. Su libro Pentimento produjo Julia con Jane Fonda, Vanessa Redgrave y Meryl Streep. Ganó tres Oscar en 1977.

El Perú de este siglo nació con augurios formidables. Habíamos superado la recesión contagiada de los tigres asiáticos y los efectos de El Niño de 1998. Los primeros diez años tuvimos una explosión venturosa. De la mano de China crecimos como nunca, tanto más que el boom del guano y del salitre en el siglo XIX y que el boom del caucho a principios del siglo XX. Se redujo la pobreza y resurgió la clase media. Éramos los muchachos más engreídos de la región. En los siguientes diez años vamos fatal. La bonanza de precios se desaceleró y tenemos un gasto social cada vez más difícil de financiar. No invertimos a tiempo en productividad ni en infraestructura. Perdimos una oportunidad difícilmente repetible.

Políticamente los augurios también eran espectaculares. La corrupción de Fujimori había sido develada y estaba en fuga. Paniagua devolvió decencia y dignidad. Toledo aparecía como el paladín que no fue, terminó siendo el primer corrupto de la nación. La regionalización entregó presupuestos a quien no tenía capacidad de gastar o a quien, simplemente, quería robar. La corrupción se descentralizó. Los gobiernos siguientes de García y Humala también hicieron de las suyas. La pregunta es: si por Montesinos se sabía que robar dinero público era fácil, ¿por qué no se establecieron controles de gasto a tiempo? Si en la demora está el peligro, ¿por qué fiscales y jueces no actuaron con celeridad?

En la pintura final se ve mucho rigor en el detalle del corto plazo. En el juicio de la historia aparecerán los trazos originales: los responsables de haber desperdiciado el boom económico y de haber propiciado una estructura de gasto público sin control. Una nueva pintura debiera corregir esas fallas estructurales. Tarea enorme de lucidez y consenso. Complicado y difícil, pero así es la esperanza.

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