No olvidemos a sus víctimas

“Con la actitud de malos policías que amedrentaban o disuadían a las denunciantes o no acudían al primer llamado de auxilio, la impunidad fue creciendo”.

Editorial

No olvidemos a sus víctimas. (Perú21)

No olvidemos a sus víctimas. (Perú21)

Editorial Perú21
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En el Perú se está agrandando una herida, una causada por los crímenes de odio y machismo que están dañando y desapareciendo a mujeres que podrían ser una hija, una hermana, y que no deben resultarnos ajenos.

En Perú21, estamos consternados por ello, pero no queremos quedarnos estupefactos. Aquí pensamos que esta situación crítica ha llegado a este nivel, entre otras razones, por el manto de impunidad bajo el que se han amparado durante décadas los agresores, los criminales.

Con la actitud de malos policías que amedrentaban o disuadían a las denunciantes o no acudían al primer llamado de auxilio, la impunidad fue creciendo, pero lo que ha terminado de blindarla ha sido la condenable actuación de jueces y fiscales que se manejan sin vergüenza y con indolencia a la hora de administrar justicia.

La hecatombe desatada a raíz de la denuncia de IDL-Reporteros y los audios que muestran corruptelas y negociaciones a gusto del cliente y los ‘mejores amigos’ o ‘hermanos lindos’ no es ajena a los riesgos y peligros que corren las mujeres en el país.

Apenas se hizo ‘notable’ el juez supremo César Hinostroza Pariachi –una triste celebridad en estos días–, Arlette Contreras, sobreviviente de agresión grave a manos de su pareja en Ayacucho, hace tres años, lo señaló como el magistrado que presidió la Sala Penal Transitoria que le negó la transferencia de competencia de Ayacucho a Lima, cuando ella argumentó que allá no tenía garantías para una correcta administración de justicia. Su agresor, Adriano Pozo, cercano a la presidenta de la Corte Superior de Ayacucho, fue absuelto y excarcelado. En diálogo con Perú21, la agraviada se siente una víctima de los operadores de justicia en el país.

Indolentes con la violencia de género, indolentes con un caso de violación, más grave todavía tratándose de una menor de edad. ¿Los dejaremos otra vez como si no pasara nada?

En estos días, usted leerá reiteradas veces en nuestras diferentes notas una frase que invoca a actuar para no olvidar a las víctimas recientes de agresiones crueles y feminicidio. Una manera de hacerlo es sancionando y retirando a quienes han hecho de la justicia en el Perú un mercadillo de subastas.

No olvidemos a Eyvi Ágreda y Juanita Mendoza,
víctimas del odio y el machismo.

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