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Enrique Castillo,Opina.21La decisión del Congreso de derogar la norma que obliga a los independientes a aportar a una AFP, puede generar un problema con muchas consecuencias.

Si el Presidente decide observar la ley del Parlamento –sea porque insiste en el aporte obligatorio inmediato, o porque prefiere la suspensión a la derogatoria–, muchas bancadas en el Congreso tomarán esta decisión como la comprobación de que el pronunciamiento de Nadine Heredia al respecto fue solo una maniobra para lograr el voto de confianza para Ana Jara. Y quienes pagarán los platos rotos serán, primero, los ministros Mayorga y Castilla en sus interpelaciones; y en segundo término la Primera Ministra, que tendrá muy poco margen para cualquier negociación presente o futura. Además, muchos congresistas de la propia bancada oficialista quedarán, por decir lo menos, decepcionados.

Si el Presidente promulga la norma sin observarla, habrá dado marcha atrás en una de sus llamadas "reformas" –abriendo la puerta y la posibilidad de otros retrocesos–, habrá desautorizado a su ministro de Economía –quien se jugó entero por el aporte–, y habrá dejado sin piso a la SBS. El Jefe de Estado ha anunciado que se tomará los largos 15 días para decidir. Quizás su intención sea que pase lo de las interpelaciones para observar la norma y que la "pataleta" de las bancadas no afecte a sus ministros. Pero sería una apuesta arriesgada y cortoplacista. El fastidio, político y ciudadano, contra las AFP crecería y ya no se hablaría solo de los independientes sino de todo el sistema.

El gobierno –y concretamente el MEF–, la SBS, y las mismas AFP son responsables de todo el problema generado. Los dos primeros por tratar de imponer un esquema que nadie terminaba de "digerir", con un monopolio incluido que beneficiaba solo a una sola AFP –¿por qué?–; y las segundas por aferrarse a mantener intocable un sistema que ya mostraba inconsistencias.