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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Alentados, imagino, por el libro de Thomas Piketty sobre el crecimiento de la desigualdad en algunos países desarrollados (y otros en vías de desarrollo), nuestra fauna a la izquierda arremete contra el modelo local.

Antes, la queja consistía en que solo pocos disfrutaban del crecimiento, que la pobreza permanecía inmutable. La pobreza, como sabemos, se reduce de manera impresionante, y en mayor medida la pobreza extrema.

Entonces, ahora la emprenden contra la desigualdad. ¿Existen niveles importantes de desigualdad en el Perú? ¡Sin ninguna duda! Ni el más idiota podría negarlo. Basta con mirar al costado para observar múltiples señales de ello. No hay duda y nadie discute que la desigualdad es una realidad en el Perú.

¿Existen países que no presenten niveles marcados de desigualdad? Ni uno solo. Los países comunistas y socialistas suelen ser más desiguales que los liberales o capitalistas: los pocos que se benefician en la cúpula del poder viven a una distancia mayor que entre el más rico y el más pobre de los peruanos. Señalaré solo a los hermanos Castro en Cuba o a Kim Jong-un en Corea del Norte como ejemplos.

¿Es la desigualdad un fenómeno de la era capitalista? De ninguna manera. Todos los estudios sobre la desigualdad en la historia antigua (Grecia, Roma, entre otros) señalan índices de desigualdad altísimos comparados a los de hoy. En la Edad Media la desigualdad creció, y bajó –en algunos países– recién en el siglo XX. Y es que, más allá de lo que muchos creen, crecimiento e igualdad no van de la mano necesariamente.

En el caso peruano, la desigualdad se ha reducido notablemente en los últimos 24 años. Un reciente artículo del economista Richard Webb en el diario El Comercio brinda amplia información al respecto. Todo apunta a una mejora sustancial de la equidad en el Perú, en contra de lo que muchos opinan.

Lo que les molesta a nuestros pobretólogos no es la pobreza o la desigualdad; es el modelo.