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Santiago Pedraglio,Opina.21spedraglio@peru21.com

El nuevo presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, ha subrayado lo mismo mientras que el recién nombrado ministro del Interior, Walter Albán, ha afirmado que el jefe de Estado le ha garantizado plena autonomía y libertad en el ejercicio de su cargo.

El desafío más importante e inmediato que tiene el gobierno, incluso aceptando las declaraciones de sus principales representantes, es probar en la práctica la no existencia de esos poderes paralelos. No solo los provenientes de Palacio de Gobierno sino también poderes paralelos sectoriales, como los que podrían existir en los ministerios del Interior y de Defensa, y que de una u otra forma podrían pasar por encima de los ministros respectivos y, en general, de la autoridad política formalmente constituida.

El discurso del nuevo premier ante el Parlamento –para pedir el voto de confianza– tuvo visos esperanzadores relacionados con la voluntad de producir algunos golpes de timón efectivos en asuntos tan delicados para la población como la seguridad y la mejor articulación y la eficiencia del proceso de descentralización, que afecta áreas importantes como la infraestructura, la educación y la salud.

Sin embargo, la crisis aún no superada es esencialmente política: ha instalado la incertidumbre sobre quién (o quiénes) manda(n) y toma(n) efectivamente las decisiones centrales sobre áreas clave del Estado y del gobierno. ¿Son efectivamente los ministros? ¿O son personas y redes alternativas que, gracias a sus posiciones de poder, dejan en off side a los formalmente nombrados? Por esta simple razón, lo primero que tienen que mostrar el premier y el ministro del Interior es que mandan y gobiernan de verdad; que, en lo que se refiere a sus competencias, nadie pasa por encima de ellos.