(GEC)
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Me he quedado estupefacto de cómo nuestra televisión abierta y por cable ha estado azuzando por largas horas la violencia callejera a partir de este martes. Desde conductores irresponsables (tipo Carla Tello y Albina Ruiz de Canal N) que sueltan cada disparate para elogiar a “los ciudadanos que protestan” hasta esos –muy básicos– reporteros de calle, que parecen describir epopeyas de cualquier tontera que hace un manifestante, inflan tremendamente el número de asistentes, exageran la tibia reacción policial como si fuera la Gestapo y hasta llegan a formular preguntas extremadamente estúpidas e impertinentes (mientras chillan y le tiran todos a la vez el micro a la cara al entrevistado, sin la menor cortesía), como aquella de esa reportera que trató de justificarle al mismísimo congresista Burga el cobarde puñetazo que este sufrió.

Una cosa es informar y otra es incitar algaradas, pero les encanta que les elogien en redes sociales y eso les hace entrar en esa dinámica demente. Parecería que nuestra televisión está buscando imitar a su par chilena, que jugó allá un papel clave para que la violencia callejera se dispare y nuestros vecinos casi lleguen a la anarquía o la guerra civil. Estuve siguiendo atentamente las transmisiones y solo vi un trabajo profesional en Panamericana (los peores, de lejos, fueron Latina en abierta y Canal N por cable).

El resto se dedicaba incesantemente a echarle más gasolina a la hoguera, ya casi en un plan sedicioso. Hablando de la televisión, la conductora Sonaly Tuesta no solo negó que vaya a ser ministra, sino que prácticamente calificó de “golpista” a este nuevo gobierno. Dicho eso, solo queda esperar su renuncia al estatal Canal 7, porque si no, estaría cobrando de “golpistas”. ¿O hará como AAR, quien distinguió entre “Estado” y “Gobierno” para justificar su trabajo en la administración fujimorista? ¡Jua, jua, jua!