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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que el otorgamiento de una licencia de construcción puede tomar hasta dos largos años. Como comparación el Empire State –que durante cinco décadas fue el edificio más alto del mundo– tomo 398 días en su construcción. Aquí en un periodo similar recién te encontrarías a poco más de la mitad en el proceso del trámite que se ha iniciado.

Por eso es que pocos proyectos pueden soportar el costo de una espera que es tan larga como injustificada y muchos de ellos son simplemente abandonados. Mientras que en otros casos los promotores desesperados caen en las garras de malos funcionarios y el proceso es acelerado gracias a 'incentivos' entregados 'por lo bajo'.

En realidad, la burocracia ha creado una maraña que es prácticamente imposible de penetrar lo cual les permite a algunos 'vender la facilidad'. Sin duda, la ineficiencia es un caldo de cultivo para la corrupción que campea en muchos lugares del Estado, siendo las municipalidades donde están concentrados los problemas más álgidos.

Por ello, parece correcto que el Gobierno esté enfrentando el problema con propuestas originales como el hacer responsable del retraso al funcionario a cargo y multarlo. Incluso, el esquema se podría ampliar además a la entidad, incluyendo tanto a ministerios como a los gobiernos municipales y regionales. En cuyo caso el monto de la multa se podría multiplicar, reteniéndole el Tesoro alguna transferencia presupuestal hasta que se cumpla con los procedimientos y plazos de un modo adecuado.

Al final, el nudo gordiano del trámite burocrático nunca podrá ser desenredado, por lo que requiere de un hachazo para ser destrabado.