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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Lea con espíritu crítico lo que sigue pues podría anunciar el futuro de una sociedad que intenta superar la realidad que ha creado a través de castigos cada vez más impíos.

En EE.UU., en la actualidad, hay 79 presos menores de 14 años cumpliendo cadena perpetua sin posibilidad de excarcelación. En total, son 2,500 los menores condenados a estar toda su vida en una cárcel, según Human Right Watch. Como es de imaginar, casi dos tercios de estos menores pertenecen a etnias no blancas; 175 son niñas. Muchos de ellos llevan más de media vida encarcelados. La Corte Suprema de EE.UU. declaró, en mayo 2013, que la cadena perpetua a menores era inconstitucional. Se trataba de la tercera decisión sobre dicha materia que tomaba esta alta instancia: en 2005 abolió la pena de muerte para este colectivo, salvando a 50 niños del corredor de la muerte, y en 2010 declaró inválida la cadena perpetua para 130 menores sin delitos de sangre.

A pesar de ello, "la histórica decisión no supone el fin de estas condenas", como quedó patente en el caso del niño Cristian Fernández, que asesinó a su hermanastro de dos años. La Corte Suprema insiste: "Cualquier jurado o juez debe tener en cuenta los factores atenuantes que han llevado al joven a cometer el delito antes de imponer una condena que implique pasar toda la vida en prisión". En 29 estados de EE.UU., la ley todavía establece la cadena perpetua para el homicidio, con independencia de si el crimen ha sido cometido por un menor.