La montaña rusa

“Ahora, (Ledezma) asume la batuta de uno de los toletes en que quedó dividido el liderazgo opositor”.

Venezuela

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AFP, Reuters, EFE, AP

María Angélica Correa
María Angélica Correa

Quien hurgue en la historia de Venezuela de los últimos 18 años, encontrará que los líderes de la oposición han sido manejados como pompas de jabón, que suben para llenar las esperanzas del pueblo que ha buscado la salida del régimen.

En esta columna intento develar que todo y mucho ha sido hilado finamente por el régimen, que se ha encargado de manipular con una precisión nefasta este fenómeno de subida y caída brusca de esos líderes que han llegado al corazón del pueblo antichavista y luego han caído en picada hasta ganarse el rechazo y el olvido de ese pueblo.

A unos les han abierto con sutileza los caminos para que se monten en la tarima que les premiaría con la Presidencia; a otros, sin sutileza, los han comprado llenándoles las botijas. Los métodos se remontan a las más oscuras manipulaciones de la política universal, engranando un perverso mecanismo con el dominio de la psiquis colectiva, el manejo del ego, las ambiciones y las bajas pasiones.

Es así como el conocimiento al dedillo de sus vidas privadas convierte fotos y videos en factores decisivos de acciones políticas que defenestran a un líder. La victimización con cárcel es un método utilizado con calculada habilidad para crear a un mártir que derrumbe a otro opositor.

En estas horas, en esa montaña rusa surge el rostro de Antonio Ledezma, quien de manera inexplicable logró escapar de sus captores. Ya en Madrid fue recibido por el presidente Rajoy. Ahora, asume la batuta de uno de los toletes en que quedó dividido el liderazgo opositor que se enfrenta a cuchillo, mientras el régimen cierra otro año con el dominio absoluto del país.

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