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Monstruo de mil cabezas

El 2014 marcará el año en que el problema de la delincuencia, que se venía deteriorando desde hace más de un lustro, se empezó a desbordar sin control.

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Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Carlos Basombrío,Opina.21Peor aún, quizás sea el año en que terminemos fechando el inicio de una nueva crisis de inseguridad que puede ser incluso peor que la del terrorismo.

Desde mediados del gobierno de Alan García los síntomas aparecieron con fuerza. Trujillo fue el escenario en donde al crimen común se le empezó a sumar el organizado. Bandas criminales empezaron a controlar territorios importantes de la ciudad, vía las extorsiones a transportistas y comerciantes. Todo eso vino acompañado del incremento de la violencia y el sicariaje.

Años de impunidad y de desidia ante la urgencia de transformar las instituciones permitieron que las bandas criminales se extiendan inicialmente hacia Chiclayo y Piura, luego a Ica y, ahora, están ya asentadas en los emporios comerciales y la periferia de Lima. Añadámosle a lo anterior que el crimen político –que encuentra fáciles vasos comunicantes con las bandas criminales– hace de las suyas impunemente en algunas regiones.

A este cóctel, ya de por sí explosivo, súmenle narcotráfico, minería ilegal, contrabando, etc, para comprender la magnitud de nuestro desamparo.

Esto, de cierta manera, puede llegar a ser peor que el terrorismo. Después de todo ese era un monstruo de una sola cabeza y el cuerpo no pudo soportar la caída del líder único. Ahora cada grupo que se destruye abre paso a otros más. Como en la mitología, estamos frente a la Hidra, al monstruo de mil cabezas que puede generar dos nuevas por cada una que le sea amputada.

Ojalá que frente a tamaña amenaza deje de primar, en el gobierno, la actual mezcla de negacionismo, efectismo y mediocridad; así como, en políticos tan influyentes como Alan García, el recurrir a demagogia de niveles nunca antes vistos (ni siquiera en él). Ojalá que despertemos, si ya no a tiempo, por lo menos no tan tarde.

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