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Tras un quinquenio de comunicación primitiva, ceños fruncidos y sonrisas conyugales congeladas, ha caído bien el estilo democrático, poco pomposo, simplón, pero fresco, instaurado por el presidente Kuc-zynski. Confieso que no me molestan sus poco acompasados pasos de baile ni su autodenominado 'humor inglés'. Afinar palabras y puntería es algo en lo que los asesores de PPK deben trabajar horas extras. Las lunas de miel, aunque intensas, duran poco y este contrato con la ciudadanía es de 5 años.

PPK parece amigo de todos. Para PPK no es difícil encontrar un buen sitio en su mesa para desayunar, almorzar o comer con ex funcionarios molestos, ex presidentes risueños, cardenales provocadores, adversarios huraños; en fin, lo que sea necesario para socializar, enmendar metidas de pata pero, sobre todo, para llevar la fiesta en paz.

Es un mensaje claro y positivo, pero también contestatario con el gobierno anterior. Para empezar, su esposa Nancy está en el lugar que corresponde a su estatus de cónyuge. Medular diferencia. Para PPK, conversar no es pactar, pero ayuda a bajar tensiones. Sin emitir críticas, aparece opuesto al estilo de gobierno de Humala, lo que ha resultado saludable para el humor ciudadano. Ha sido bien recibido que en sus mensajes no haya odios y culpas para echar, pero ha sido claro que busca distanciarse al menos en las formas del quinquenio precedente.

Sumado a la buena onda de 'Zavalita', es un estilo ante el cual el otro poder, el de la mayoría del Congreso que andaba arisca, está reenfocando su forma de oponerse. Creo que FP ha comenzado a descongelar los músculos tras una amarga derrota electoral. Cualquier intento de cacería de brujas tiene como premisa una conclusión anticipada, sin plantear hipótesis, ni desarrollos argumentales. Por eso, va derechito al fracaso. La historia está llena de ejemplos. Por si no está claro, calza también para los antifujimoristas de profesión.