Mercados COVID
Mercados COVID

Sorpresa. ¡Los mercados en el Perú son focos infecciosos! Escuchar a las autoridades afirmar que la aglomeración en los centros mayoristas y minoristas de abastos y las condiciones en que los comerciantes venden y procesan los productos es insalubre y un lugar de contagio seguro, es, por decir algo, ridículo e inaceptable. La situación antes, y especialmente en medio de la epidemia, era evidente, clarísima, y advertida por expertos. ¿Por qué recién esta semana comenzaron las pruebas masivas a los comerciantes? ¿Por qué después de ocho semanas de emergencia comienzan a elaborar protocolos, reglas de distanciamiento y el cierre de algunos centros (no todos, como el Mercado de Frutas de La Victoria, en el que 8 de cada 10 dieron ayer positivo, porque habría especulación de precios y la economía no resiste una distorsión más, afirma el ministro de Defensa)? ¿Por qué, paralelamente a la estrategia de “comprar tiempo” para habilitar camas UCI, no se centraron las medidas restrictivas en estas poblaciones y se les proveyó de inmediato de asistencia con orientación sanitaria y la aplicación estricta de prohibiciones? El presidente Vizcarra puso acento en los millones que disponía el Ejecutivo para las municipalidades con la finalidad de que compraran canastas para los más vulnerables, que en muchos casos nunca llegaron. Así, la realidad, que no era difícil de leer, nos estampó en la cara y sin “mascarilla” la incapacidad de una respuesta pronta y la ineficiencia edil, que se ha visto hasta hoy en los distritos de mayor contagio de y de mayor población, ha sido una constante. El asunto de los mercados es en verdad de vida o muerte. Si no se reestructura el manejo de ellos y la forma de expendio, apenas baje la alerta, volveremos a una especie de “normalidad mortal”.

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