ENTRE LA ESPADA ECONóMICA Y EL CORONAVIRUS
ENTRE LA ESPADA ECONóMICA Y EL CORONAVIRUS

A 39 días de la cuarentena, cuatro de diez peruanos han perdido su trabajo y nueve de diez de aquellos que aún mantienen su empleo han reducido sus ingresos. El 86% está preocupado o muy preocupado por su situación económica en los próximos meses (Ipsos). Dicho esto, lo más probable es que el Gobierno decida la ampliación del estado de emergencia sanitaria (aunque soltando ciertos sectores esenciales), porque si bien hay un esfuerzo conjunto en la contención de la expansión de contagios, el colapso de algunos hospitales ya es evidente. Nos dan ciertas cifras, pero bien sabemos que el número que define esta epidemia es mucho más grande. La estrategia inicial de represión y restricciones funcionó en la mayoría, pero en otros (sectores desesperados por la ganancia del día) lo que generó fue mayor angustia. Sin ingresos diarios, sin ayuda duradera y sin alimentos, hay gente que está entre morir por COVID-19 o morirse igual, pero de hambre.

Por los indicadores del impacto en la salud, quedarse en casa es la única manera de detener la multiplicación de contagios, pero parece imposible cuando colisiona con una realidad que se ha estrellado en la cara de sus autoridades. El esfuerzo motivador que hace Martín Vizcarra es evidente, pero la realidad exige pasar a transparentar mucho más esta dura realidad. Debemos aprender a convivir con este diabólico virus; porque solo meternos en casa ya no basta. Sí, educar con E mayúscula, capitalizar todo esfuerzo para mejorar nuestro sistema de salud y mejorar el sistema de respuesta en el sector público y privado. Ya no alcanza el profesor de escuela; es indispensable ver al estadista liderando esta guerra que no es corta y que cambiará nuestras vidas para siempre.